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Chrissy Murderbot Chrissy MurderbotWomen’s Studies

6.8 / 10

Chrissy Murderbot  Women’s Studies PLANET MU

Habrá quien conozca a Chrissy Murderbot por ser parte de la enésima generación de productores jungle en diversos sellos americanos, pero la mayoría estará familiarizado con él, especialmente, por su faceta de DJ que dice estar enamorado de todo lo que sea “juke-rave-jungle-disco-tropical- hi-NRG-gangsta-garage-core”. En su blog ofrece un catálogo alucinante de sesiones mezcladas, y hasta hace poco llegaba a colgar una a la semana a lo largo de un año entero, en las que había abundancia de comprimidísimas cajas de ritmo 101 en géneros que iban del New Jack Swing a la Neue Deutsche Welle, sin olvidarse del bassline house y el hardcore belga.

“Women’s Studies” no es precisamente la obra de un purista, aunque no acaba de estar a la altura del polimorfismo de su colección de discos. El virus rítmico del juke se propaga por todo el álbum, un género de música cercano a Chicago, la ciudad de adopción de Murderbot, la misma que él y muchos otros idolatran. Pero el juke es uno de muchos ingredientes lanzados a la olla, ya que Chrissy tiene su objetivo fijado en una confusa idea de totalidad. A ratos, uno se siente bien estando libre de cualquier tipo de convención; pero el resto de la vez es más que perfectamente posible encontrar irritante lo que hace.

Los partidarios de un aumento del turismo musical deberían recibir la propuesta con buenos ojos, pero quien no esté de acuerdo tendrá, a menudo, la sensación de que el conjunto resulta cansino. Es como la idea desagradable de un programa de intercambio con el extranjero que se traduce en resultados pobres. Los ladridos estridentes del británico MC Rubi Dan no parecen pegar en el contexto que él propone de “New Juke Swing” –literalmente, un ritmo estilo New Jack Swing acelerado a un tempo juke–. Las cajas en “The Vibe Is So Right” te mordisquearán con vigor los tobillos como lo hacen las de Lil Silva, pero también te podrá parecer un brusco y agobiante viraje (lejos del funky sencillo y original del Reino Unido) cuando se exageran demasiado las pausas, las palmadas fuertes y el reggae caricaturesco de “Amen”. Todas las ideas de “Bump Uglies” parecerán un popurrí de pinturas vivas y paisajes llanos muy sobrecargados y que carecen de profundidad.

Curiosamente, la mayor parte de este rollo va sincronizado por la primera parte del disco, lo que ayuda a que la segunda sea mucho mejor. Y aunque “Pelvic Floor” establece una yuxtaposición de estilos algo contranatura, es también bastante más que la suma de sus partes: la misma improvisación de piano vibrante que sampleara Jeff Mills en “Changes of Life” combinada de manera inspiradora y casual con el picante sabor dancehall y la línea de bajo revoltosa de “Sleng Teng”. Esta vez, Rubi Dan está en forma y en su sitio, aunque no nos explicamos por qué tiene que estar dándonos la brasa acerca de ejercitar una parte epónima de la anatomía humana. “Jiggle” sencillamente funciona, como una mezcla extraña de Juke y Detroit, cantos ghetto-tech y teclados Rhodes suaves que contrastan con una percusión tambaleante.

Resulta casi inevitable que, visto el título del disco, “estudios sobre mujeres”, acabemos encontrando motivos para debatir sobre la deshumanización sexual. Murderbot afirma que hay que entenderlo de una manera irónica, aunque a la vez presume de “estar metido en el ajo”, por lo que ni él mismo estará seguro del todo acerca de si esto es como “un álbum de 2 Live Crew” o “una burla a costa de 2 Live Crew”. Estribillos un tanto vacíos como “ When you gonna let a pimp break you off” [¿cuando vas a dejar que te folle un proxeneta?] y “Hoes just bussin’ down” [zorras comerrabos] son, en cualquier caso, bastante incoherentes con la idea de deshumanización. En última instancia, sólo tienen potencial para ser levemente desagradables. El punto de vista de Warrior Queen en “Nice Looking Bwoy” y “Under Dress” es, por lo tanto, un alivio, por no decir de que redondea dos agradables creaciones que mezclan dancehall, juke y house a fuego lento.

En los peores momentos del disco, el más importante hasta ahora de su producción, Chrissy Murderbot invoca una maldición similar a la de la Torre de Babel, al negarse a tener para sí mismo un lenguaje coherente. Por cuando da espacio para que aflore su indiscutible capacidad como productor, la música habla por sí sola.

Robin Howells

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