Wolfram Wolfram

Álbumes

Wolfram WolframWolfram

8.3 / 10

Wolfram Wolfram PERMANENT VACATION

Una primera idea válida para dar, en una pincelada sencilla, la idea de este “Wolfram” sería, por qué no, “Sally Shapiro en versión macho”. Es de cajón: Wolfram gasta pene, tiene voz grave y varonil, las bases sobre las que entona el gorgorito son retro –entre el house, el italo y el eurobeat– y el resultado final es tan adorable (y a la vez tan sucio) como Rebequita, que un día se mete en la casa de Gran Hermano a concursar y al otro se mete a fornicar en una película porno. Pero conociendo mínimamente a Wolfram Eckert, no es pertinente decir que él es como Sally en tío, porque antes de Sally Shapiro estaba él: fue en su sello, Diskokaine, donde se editó “Disco Romance” (2006) bajo su supervisión y producción ejecutiva –búsquenle en los créditos como marfloW– y, oído el resultado de este álbum, quizá incluso metiendo baza en el trabajo de productor de Johan Agebjörn, descubriendo posibles influencias, sugiriendo giros. La mano en la sombra.

“Wolfram” es, por lo tanto, un disco coherente con su leyenda: está cargado de temas que resucitan –sin resultar kitsch ni tampoco reverenciales en exceso– los momentos más ligeros y disfrutables de la música disco sintética. Wolfram no se decanta por el lado ingenuo, que es el sello de marca de Sally Shapiro, sino por el enciclopédico. Un consejo para quienes se pudieran haber sentido decepcionados por el “Blue Songs” de Hercules & Love Affair y echaran de menos el primer álbum de Andy Butler y su corte de drags: “Wolfram” podría aspirar a ser el equivalente europeo de aquella obra maestra del retro house americano. “Euro” es un concepto clave aquí, y no tiene nada que ver con lo monetario: tiene que ver con resumir en un mismo CD y en diez canciones el continuum disco europeo que va de 1974 a 1993, de Moroder al eurobeat de Twenty 4 Seven, Corona y Haddaway. Haddaway, qué casualidad, co-escribe y canta en “Thing Called Love”, una de muchas colaboraciones estelares que aparecen aquí. Otros en nómina son Holy Ghost!, Hercules & Love Affair, SebastiAn, Patrick Pulsinger, Legowelt y, cómo no, Sally Shapiro: una alineación bestial.

¿El resultado? Épico y con sus motitas de caspa sobre los hombros, como corresponde a una lectura honesta de la disco music europea –especialmente italiana– de los viejos tiempos. “Hold My Breath”tiene el punto delicioso de las canciones pegadizas como el chicle, y “Fireworks” es la que más tiende al primer house vocal de Chicago –se nota que Andy Butler echa un cable–, para luego retomar al proto-Hi NRG de “Out Of Control”, que es como Stylo’o pero doblemente gay y saltar de ahí a una nana cyber –entre el italo y el braindance; entre Casco y Global Goon– que llevará por los tiempos el título de “Roshi”. Con “Teamgeist” se salta al acid y al new beat belga, y con “Norway” (SebastiAn dando el do de pecho como una histérica) se recupera el lado hortera del italo –sección Baltimora– con bastante dignidad, de la misma manera en que con “So Fine All The Time” se recupera el lado tierno del italo con similar entereza y porte elegante. Se concluye, en fin, como se empezó, con una doble versión –vocal e instrumental– de “Hold My Breath” (original de Sally Shapiro) para cerrar el círculo y un LP que, en materia de disco retro, en este 2011, es la panacea con cebolla.

Javier Blánquez

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar