Wolf Notes Wolf Notes

Álbumes

*AR *ARWolf Notes

7.9 / 10

*AR  Wolf Notes TYPE

Una de las ideas o posibilidades que flotaban alrededor del discurso de Richard Skelton, uno de los autores neoclásicos favoritos del staff de PlayGround –o que levante la mano quien esté libre de pecado–, era la de incorporar elementos vocales a su propuesta y plantearle nuevas vías expresivas que reforzaran, si es que era posible, la tremenda carga emocional de sus composiciones. Parece que el propio artista británico fue el primero en plantearse esa disyuntiva, como pone de manifiesto “Wolf Notes”, primera grabación de su proyecto *AR, ahora disponible en vinilo vía Type después de su lanzamiento clandestino en CD en una edición limitada de 200 copias que, muy lamentablemente, pasó desapercibida y que merece ser rescatada y reivindicada en esta casa con todos los honores.

En esta nueva aventura el músico une fuerzas con la cantante Autumn Richardson para perfilar otra grabación intensamente inspirada en el entorno natural del norte de Inglaterra, concretamente en Ulpha, una pequeña población de doscientos habitantes de la región de Cumbria. Es una de las señas de identidad del “sonido” Skelton, esta interacción casi obligatoria entre el paisaje inglés, las praderas desoladas, los valles melancólicos y la inmensidad del ámbito rural norteño, y sus partituras, que en todo momento asumen la responsabilidad de captar y exponer las emociones y sensaciones que transmite este hábitat. Oda a la soledad, a la introspección, a cierto ensimismamiento y, sobre todo, a un ritmo pausado y anticlimático, de bella fotografía en tonos grises, “Wolf Notes” tiene el perfil idóneo para convertirse en la banda sonora de alguna película dirigida por Lynne Ramsay, Terrence Malick, Andrea Arnold o el primer David Gordon Green, por citar algunos ejemplos al vuelo.

El sentido contemplativo, el dominio admirable del tempo, la capacidad de contención y mesura, el arrebato poético que fluye de sus ideas, la indescriptible sensación de tragedia que lo envuelve todo y la percepción de viaje –físico y mental– vuelven a poner sobre la mesa el talento desbordante de Skelton para la composición neoclásica. Y con este punto de partida, el británico consigue, además, incorporar con sutileza, mimo y mucho sentido las aportaciones vocales de Richardson a su plan de ataque. De hecho, su personalidad vocal tiende más al susurro, a los cantos de sirena, a un llanto en espiral que a un uso ortodoxo o convencional del mismo, uno de los aspectos clave para la consolidación de este salto hacia delante en su trayectoria. Máxima fiabilidad: a Richard Skelton de momento no le conocemos grabación menor o prescindible.

David Broc

“Rise”

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