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Álbumes

Liars LiarsWixiw

8.7 / 10

A estas alturas de la película, ya no debería sorprender a nadie los cambio de piel de Liars: cual serpiente, mudan cada temporada. Ya han grabado su disco experimental, el de rock más convencional, el de post-punk… Y claro, faltaba el de electrónica en la colección. Durante los últimas semanas, Liars han ido dejando entrever los entresijos de “Wixiw” (Mute, 2012) a través de misteriosos vídeos: limones con clavijas, micrófonos grabando el sonido del agua, una gran nave en Los Ángeles, una “L” de hierro… y un productor invitado cuya identidad no se revelaba hasta hace bien poco: nada menos que Daniel Miller, fundador de Mute y autor de ese clásico que es “Warm Leatherette” firmado como The Normal. Con esos ingredientes era de esperar un álbum alejado del bombo facilón y con toques de experimentación, pero lo que sin duda llama más la atención es lo luminoso que es este “Wixiw”, algo atípico viniendo de un grupo acostumbrado a adentrar a sus fans en los recodos más oscuros de la música.

En “Wixiw” apenas hay sobresaltos emocionales ni fosas sónicas insondables, como sucedía con Sisterworld” (Mute, 2010), su anterior trabajo. De hecho, la única concesión que hay a ese sonido metálico y alienante tan característico de “Sisterworld” es “Octagon”, que también contiene referencias a otro de los grandes discos del grupo, “Drum’s Not Dead” (Mute, 2006), cuya influencia está presente en la canción que abre “Wixiw”, “ The Exact Colour Of Doubt”, y que parece retomar el presupuesto de ese álbum. Si “Drum’s Not Dead” se cerraba con esa letra en la que se escuchaba a Andrew recitar como en una letanía que siempre se le podía encontrar ( “I can always be found”), aquí se recita “I’ll always be your friend” sobre una base que recuerda mucho a la de su trabajo de 2006. Las autorreferencias aparecen con frecuencia a lo largo del disco en pequeños guiños que sus seguidores sin duda reconocerán: “Flood To Flood” parece el reverso sosegado de “There’s Always Room In The Broom”, la batería (ahora con nuevos sonidos, como en “A Ring On Every Finger”) tiene tanto protagonismo como en “Drum’s Not Dead” y el tratamiento de las guitarras recuerda en alguna ocasión a “They Were Wrong, So We Drowned” (“Wixix”, la canción que da título al disco, es un buen ejemplo).

Uno de los grandes aciertos del álbum es saber encontrar un equilibrio entre los instrumentos analógicos y los secuenciadores, logrando innovación sin traicionar el sonido característico de Liars, ese sonido escurridizo y que se niega a ser encasillado pero que de alguna manera los hace reconocibles ipso facto. Hasta una canción tan electrónica y dada al desbarre como es “Brats” hunde sus raíces en el rock experimental que tanto le gusta al trío. Tal vez para contrarrestar, o simplemente para epatar una vez más, echan el cierre a continuación con “Annual Moon Words”, una canción pop con aires folk que se presta mucho a ser tocada en acústico.

Pero la gran sorpresa, sin duda, viene de la mano de esas melodías sosegadas (que no aburridas) tan atípicas en el grupo. La tensión que antes se desbocaba sin control ahora se contiene y se transforma en canciones hedonistas que a menudo llevan al baile, incluso de forma inconsciente, pero que aún mantienen un pulso con quien les escucha, desafiándoles con samples y ritmos que en el fondo siempre han formado parte del trío, pero que es ahora cuando fluyen sin corsés. A lo mejor éste era el momento, puede que para llegar aquí fueran necesarios todos y cada uno de los experimentos de Liars, incluso el de ese disco homónimo que en aquel momento pudo parecer tan convencional. Conociendo la energía que el grupo gasta sobre el escenario, este álbum puede crecer, y mucho, en directo. El tiempo hablará.

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