With Siinai: Heartbreaking Bravery With Siinai: Heartbreaking Bravery

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Moonface MoonfaceWith Siinai: Heartbreaking Bravery

7.3 / 10

Muchas personas que vieron el tráiler de “Drive” y luego se animaron a ir al cine salieron decepcionadas. Decían que la película no se correspondía con lo que vieron en esos teasers, vamos, que esperaban más persecuciones de coches, un “Fast & Furious” con Ryan Gosling. Con otra de las grandes películas de 2011, “El Árbol De La Vida”, pasó más o menos lo mismo. La gente, que había ido hasta el multisalas para ver a Brad Pitt y Sean Penn se largaba a la calle pasada media hora ante tanto discurso teológico. Evidentemente, el caso de la música no es del todo comparable, pero podría decirse que más de uno puede sentirse decepcionado con el nuevo trabajo de Spencer Krug como Moonface , “With Siinai: Heartbreaking Bravery”, si parte de la idea de que el disco será tan inmediato como el primer adelanto, “Teary Eyes And Bloody Lips”, o como ésta, el resto de canciones sonarán a puro Wolf Parade (que es donde más y mejor se ha prodigado el canadiense con permiso de Sunset Rubdown).

Esto le puede pasar también a quien no haya escuchado nada de Spencer Krug bajo el pseudónimo Moonface, ya que su trabajo ahí es todo menos accesible. Hace menos de un año lanzó su álbum de debut, “Organ Music Not Vibraphone Like I’d Hoped”, colección de cinco canciones (dos de ellas, de más de ocho minutos) bañadas en un mar de sintetizadores. Para su segundo trabajo, a finales de 2011 se unió a los finlandeses Siinai (antes conocidos como Joensuu 1685), después de que casi por casualidad escuchase su primer disco, “Olympic Games”, también repleto de temas largos, con un amor por lo sintético y los desarrollos progresivos del krautrock. El flechazo fue instantáneo. Como los escandinavos no tenían vocalista, la idea de hacer un LP conjunto con Krug cuajó rápidamente.

Así, con Krug encargándose de la voz y algún que otro devaneo con los teclados, se fueron intercambiando material entre Helsinki y Montreal. Mientras que Siinai se encargaba del esqueleto de las canciones, a Moonface le tocaba darles cuerpo. Está claro que de los diez temas que caben en este disco, el adelanto emerge como el mejor. Aquí no necesitan un largo desarrollo para enganchar. Ya desde los primeros segundos nos atrapa con esos versos: “Teary eyes and bloody lips / Make you look like Stevie Nicks” que se postulan desde ya como firmes candidatos a lo mejor del año. Es una canción esencialmente pop, melódica en su máxima expresión y destinada a reventar cualquier discoteca indie con esos teclados tan 70s que ahora parecen haber puesto de moda neófitos como los estatales Pegasvs. Pero antes de llegar a ésta hay que recorrer casi 40 minutos de música en los que, aunque haya buenos toques de épica, nunca consiguen ese punto de intensidad logrado en la soberbia “Teary Eyes And Bloody Lips”.

El tema titular, que además abre el disco con la temblorosa voz de Krug y una batería aletargada, es de ritmo lento y larga duración, pero utiliza ésta para engrandecerse, para crear ambiente y ofrecer una genial carta de presentación. El corte que le sigue, “Yesterday’s Fire”, se parece mucho más a cómo sonaría Siinai con vocalista, es decir, el objetivo principal de este trabajo. Aquí ya hay un buen despliegue de teclados, épica de estadio –olímpico–, un Krug en modo afectado y, para rematarlo, una espléndida outro que da paso a “Shitty City”. Ésta es eminentemente electrónica en su primera mitad y bien podría pasar por un interludio, pero hacia el final emerge como canción propiamente dicha. Lástima que termine tan pronto, lo que viene a demostrar que no siempre manejan bien los desarrollos largos. Lo mismo ocurre, aunque a la inversa, con “Headed For The Door” (de casi ocho minutos). Pese a tener una fuerza punzante se hace de difícil escucha para esos oídos no habituados al progressive rock de los 70s. Teniendo en cuenta que este disco se ha publicado en Jagjaguwar en pleno 2012, un edit con dos minutos menos no le hubiese hecho daño.

También las guitarras tienen algo que decir aquí, especialmente en esos loops que crean en la balada cósmica “Quickfire, I Tried”, y en los riffs virulentos de “I’m Not The Phoenix Yet”. En “Faraway Lightning” vuelven a utilizar el recurso de la percusión pesada dispuesta en primer plano instrumental, mientras unos sonidos electrónicos que parecen los de una alarma que advierte de la cercanía de un temible relámpago ofrecen el momento más oscuro y aterrador del disco.

La unión hace la fuerza dicen algunos. Suena a tópico, pero “Heartbreaking Bravery” sería un buen ejemplo de esto. Aunque ambas partes tienen puntos en común (un exquisito gusto por la épica bien entendida), cada uno ofrece lo mejor de sus virtudes para hacer de éste un álbum muy placentero a partir de la tercera o cuarta escucha. Mientras el canadiense aporta un aura pop, su magnética voz y unas letras que ahondan en los sentimientos de las personas (los desengaños amorosos, como ya se intuye desde el título del álbum, son protagonistas), los finlandeses explotan sus influencias sonoras con gran tino y no se pasan de la raya a la hora de utilizar sintetizadores y otros artilugios electrónicos.

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