A Winged Victory For The Sullen A Winged Victory For The Sullen

Álbumes

A Winged Victory For The Sullen A Winged Victory For The SullenA Winged Victory For The Sullen

8.3 / 10

A Winged Victory For The Sullen ERASED TAPES

De un proyecto formado por Dustin O’Halloran y Adam Wiltzie, de Stars Of The Lid, cuyo nombre artístico es A Winged Victory For The Sullen y que publica en el sello Erased Tapes, nada malo o mediocre puede salir. Es fácil, lógico y casi obligatorio esperar algo importante de esa unión, sobre todo sabiendo ya de antemano qué te deparará musical y emocionalmente su contenido, sin margen alguno para la sorpresa o el desconcierto. El problema, en el mejor sentido posible del término, es que, a pesar de saber muy bien a qué te enfrentas, el resultado final es considerablemente superior y más devastador de lo que había imaginado. Aún es pronto para mostrarnos categóricos, pero hoy por hoy la escena neoclásica ya ha encontrado el mejor álbum de este 2011.

La ecuación musical empleada por ambos no es novedosa ni rompedora. Es una suma ordenada y previsible de los dos resortes estilísticos que marcan y catalogan sus respectivos discursos: por un lado, el piano camerístico, solemne y doloroso de O’Halloran; por el otro, los paisajes ambientales y atmosféricos de Stars Of The Lid, concretamente los de la última etapa del grupo, con gusto y predilección por los acompañamientos de cuerda. Las dos ideas funcionan exageradamente bien cuando unen fuerzas, dando vida a una propuesta que conserva el misterio planeador de SOTL pero con el añadido de la profunda carga melódica que inyectan las partituras de O’Halloran. La combinación es letal, de una sutileza y elegancia expresiva al alcance de pocos referentes en la matería en la actualidad.

En realidad, “A Winged Victory For The Sullen” filtra el aliento neoclásico en un contexto también próximo a la banda sonora, optimizando el pulso atmosférico más brumoso con una serie de apoyos melódicos que le dan más consistencia orgánica al conjunto. Es un disco sin altibajos, constante, contenido y bien medido incluso en sus crescendos, que los hay y de una belleza desarmante – “Steep Hills Of Vicodin Tears” sube y sube sin alzar la voz más de la cuenta–, capaz de mantenerse en todo momento en el mismo tono sin disminuir su intensidad emocional, probablemente la gran baza de toda su propuesta. Y es que al margen del tributo a Mark Linkous orquestado en las dos partes de “Requiem For A Static King”, de la connotación casi autoparódica de los títulos de las canciones – “A Symphony Pathetique” o “All Farewells Are Sudden”– y de la estética preciosista de su puesta en escena, O’Halloran y Wiltzie han conseguido, sin trampas ni trucos efectistas, darle un grave y conmovedor trasfondo emocional a unas composiciones destinadas a perdurar en nuestra memoria.

Julio Pardo

A Winged Victory For The Sullen – Steep Hills Of Vicodin Tears by erasedtapes

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