Will Happiness Find Me? Will Happiness Find Me?

Álbumes

Maria Minerva Maria MinervaWill Happiness Find Me?

7.1 / 10

El primer tema con que nos topamos en este tercer largo de Maria Minerva, escogido también como primer single, resulta paradigmático del tono del álbum. Se titula “The Sound” y en él la estonia repite sin parar la frase “After all this silence I have found, my voice was so bright and brittle”, buscando quizá que su música se perciba menos difusamente dentro de la borrosa nube hipnagógica en la que flota. Es un enfoque curioso en la incipiente andadura de Minerva, una artista que hasta el momento parecía dispuesta a no dejarse atrapar fácilmente y que siempre ha inoculado en la estética de sus temas una pátina que les haga difíciles de aprehender. En el segundo corte, compara su corazón a un micrófono con el que amplificar su voz interior, al tiempo que nos invita literalmente a atravesar las puertas del mismo, abiertas de par en par. Es la confirmación instantánea de que estamos entrando en su disco más acogedor, uno en el que Maria, como respondiendo a lo que planteaba Robert Gras desde estas páginas recientemente, sí parece mostrarse consciente del espacio que ocupa.

Además de cómo ha aumentado la claridad vocal, los ritmos y samples suenan ahora despojados si los comparamos con “Cabaret Cixous”. A menudo los cortes contienen el mismo número de capas de sonido pero estas se disponen de manera menos opresiva. En ello debe haber influido que el disco lo grabara durante el descanso que se tomó de la tesis que prepara en Londres para pasar una temporada en Lisboa, una ciudad mucho más luminosa. También el haberlo confeccionado, claro, en un estudio y no en una habitación, con la consecuente pérdida de inocencia que eso conlleva. Así, más que un hándicap del que se parta, la limitación técnica parece ahora una recreada decisión estética y las pequeñas variaciones dentro del siempre mutable discurso de su autora se antojan más pensadas que otras veces, como dirigidas conscientemente a un público ya familiarizado con su propuesta que espera que Minerva no se amilane y decida dar algún tipo de salto. Nos engaña en el tema titular profiriendo eso de “I don’t want my voice to be heard”, pero no sorprende que el título “Come Of Age”, en concreto sus tres últimos minutos, bautice al que es el tramo más inmediato del disco.

“El aspecto más importante de mi música es la libertad para hacer lo que sea, no pensar en los géneros o en las expectativas de la gente”, nos confesaba Maria en una entrevista del año pasado. Son palabras que reafirman su translúcida personalidad, su deliberada indefinición, esas independencia y fortaleza que le permiten no buscar la felicidad sino esperar a que esta le encuentre a ella. Para lograrlo, “Will Happiness Find Me?” ofrece atractivos puntos de anclaje y la reafirma en sus inquietudes conceptuales. Estas son: la abstracción del canon de la música de baile (la inmersiva “Alone In Amsterdam” podría parecer una broma a cargo del “Alone In Kyoto” de AIR pero, como ha dicho Philip Sherburne, es más “Detroit deshuesado”), el feminismo (en “Mad Girl’s Love Song” le roba el nombre a un poema de Sylvia Plath y en “The Star” homenajea con gracia a las Chordettes), la realidad virtual (Internet sigue siendo el caldo de cultivo en un sentido no tan diferente de lo que lo es para Grimes) y la sensualidad, esta última abortada en parte por culpa de innecesarios aderezos como la colaboración del rapero Chase Royal en “Fire”. En resumen, y sin grandes sorpresas, puro escapismo.

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