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7.1 / 10

CAPTURED TRACKS

Aunque Widowspeak nacieron como banda en Brooklyn y han grabado su álbum de debut homónimo en Captured Tracks, lo cierto es que la música que factura este trío encaja mejor en Tacoma, una ciudad de apenas 200.000 habitantes en el noroeste de Estados Unidos de la que provienen dos de sus miembros, Molly Hamilton, la vocalista, y Michael Stasiak, el batería. De hecho, el tercero en discordia, el guitarrista Robert Earl Thomas, tampoco es de Nueva York, sino de Chicago. La banda se mueve por las cada vez más transitadas aguas de ese indie-pop reminiscente de las décadas de los 50 y 60 con constantes guiños al noise-pop y al shoegaze de los 90. Abren el disco con “Puritan”, una canción que puede llevar a equívocos por sus influencias surf-rock. Que nadie se confunda, éste no es otro grupo más en la onda de Dum Dum Girls, Best Coast o Vivian Girls. A su pócima le añaden distintos ingredientes, y el más importante, sin ninguna duda es la propia Hamilton. No es una novedad decir a estas alturas que la chica se parece mucho a Hope Sandoval. Ni lo esconden, ni falta que les hace, porque su objetivo tampoco es el de mimetizar a sus referentes. “Harsh Realm” es tan hipnótica como lo puede ser cualquiera de las piezas de la ex Mazzy Star con sus The Warm Inventions.

Todo ello lo consiguen de dos maneras. Primero, Widowspeak no entierran la voz en muros de sonido como hacen muchos de los actuales grupos de la onda lo-fi. Son conscientes del magnetismo de Hamilton y explotan su filón. Para que el conjunto sonase todo lo nítido que querían contrataron a Jarvis Taveniere (Woods). Y segundo, del mismo modo que el dream-pop de Hope Sandoval es una influencia para el trío, también lo son otros tantos géneros, como el rock tan sugerente como intrigante de Chris Isaak. No en vano, en el reverso del segundo sencillo en siete pulgadas para Captured Tracks anterior a la publicación del debut, los de Brooklyn incluyeron un más que solvente tributo a la eterna “Wicked Game”. Aquí hay que darle el mérito a la pericia de Thomas a la guitarra, que en algunos momentos añade a los temas un cierto toque de blues. Su pasión por las raíces de la música americana popular también se palpan en la muy country “In The Pines”. Tampoco debería pasar desapercibida la marca de Tarnation en la folk-pop “Gun Shy”. Todo ello da como resultado un cancionero muy cinematográfico. No desentonaría, pongamos, en una película de David Lynch.

La receta puede ser simple por momentos. El trío se contenta con unos recursos limitados que les suelen bastar. Porque lo cierto es que la voz sedosa de Hamilton, la nerviosa guitarra de Thomas y la discreta batería de Stasiak no siempre son suficientes y este minimalismo les acaba pasando factura en algunos pasajes del disco. “Limbs”, por ejemplo, es una pieza prescindible, a ratos aburrida. “Widowspeak” no es un álbum del que te enamorarás rápidamente (si obviamos la inmediata “Nightcrawlers”). Tampoco es lo mejor que ha salido de Captured Tracks en los últimos meses. Pero con paciencia, caldeándolas a fuego lento de la misma manera que ellos hicieron para crearlas, esta decena de canciones van creciendo en tu interior.

Álvaro García Montoliu

“Gun Shy”

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