Wicker & Steel Wicker & Steel

Álbumes

Perc PercWicker & Steel

7.6 / 10

Perc  Wicker & Steel PERC TRAX

Meses antes de la publicación de “Wicker & Steel”, Ali Wells se mostraba reservado, hermético y hasta un poco cortante cuando le preguntaban sobre el álbum que estaba preparando: “No es una gran cosa y no quiero decir nada hasta que esté terminado. Creo que serán unos 10 cortes, un poco más ‘rotos’ que el 4/4. No es un álbum conceptual pero el título se centra en dos elementos que están presentes en todas las canciones”. La seriedad de sus palabras es justa y necesaria. “Wicker & Steel” [alambre y acero] es un disco muy serio. Techno del de siempre, el de Jeff Mills, el de Mike Banks, el de Robert Hood, el de Basic Channel. ¿Lagrimones? Sí, para soltar en cascada.

Perc ha pasado por el house, por el drum’n’bass, por el ambient y por el rave. “Stoq”, por ejemplo, uno de sus mejores temas hasta la fecha mezcla dubstep, industrial y techno de una manera esplendorosa. Pero “Wicker & Steel” es techno cortante, frío, metálico y milimétrico con un puntazo industrial 90s poderosísimo y lacerante. Techno violento con algún ramalazo hardcore que, escuchado a un volumen proporcional a la potencia que inspira, da fuerzas para todo; da ganas de apretar la mandíbula, de cerrar los puños, de endurecer la mirada. “Start Chopping” es brutal, tan dura que chisporrotea. “My Head Is Slowly Exploding” es inquietante y fría. “London, We Have You Surrounded” es sucia y maravillosa.

Pero lo que confiere ese aura de gélida perfección es lo industrial. En aquellas entrevistas en las que se mostraba tan reacio, Perc ya hablaba de lo cercano que se sentía a lo “industrialoide” y de la innovación y exploración que le apetecía hacer en ese sonido, que siempre ha estado ahí y que es, incluso, más antiguo que el techno. Sobre todo, “Wicker & Steel” da ansiedad de experimentarlo en directo, en algún lugar oscuro y frío, con ráfagas de luz y montones de cuerpos encendidos alrededor, bailando sincopados. No sé, pienso en el Berghain, en Berlín, en la sala de acero industrial y columnas hasta el techo, con esas torres de bafles hasta el cielo e imagino a Ali Wells al fondo, sumido en la oscuridad, interpretando este álbum, y dos lágrimas perfectas, serias, simétricas y frías, corren por mis mejillas.

Marta Hurtado de Mendoza

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