Where The Wild Things Are Where The Wild Things Are

Álbumes

Karen O & The Kids Karen O & The KidsWhere The Wild Things Are

6.5 / 10

Karen O & The Kids  Where The Wild Things AreDGC / INTERSCOPE-UNIVERSAL

¿Es Rita Irasema en versión folkie? No, señoras y señores, es Karen O. Sí, la misma que se vuelve loca perdida encima de los escenarios junto a sus Yeah Yeah Yeahs y desprende sexualidad por los cuatro costados con su pose punk de la Quinta Avenida. La misma que se marcó un discazo de aires pop hace apenas unos meses junto a sus dos enclenques amigos. La misma que, a diferencia de cuando se nos presentó en sociedad, le ha pillado el gustillo a las baladillas demostrando ser una todoterreno de lo más salvaje. Partiendo de la base de que me declaro fan acérrimo de esta buena mujer y que, por el momento, su ascendente figura sólo me ha dado buenos momentos, he de confesar también que cuando aparecieron varios titulares acerca de su nuevo proyecto llegué a plantearme serias dudas. Banda sonora y película infantil no casan conmigo. Es más, me produce algo de urticaria. Me pasa lo mismo que con los gatos, pero éstos al menos tienen una buena coartada, ya que sacan toda la maldita alergia que llevo dentro.

Ejerciendo de pitoniso me imagino la escena. Spike Jonze llama a su ex y le dice: “cariño, estoy preparando una película infantil de lo más molona que va a dejar a “ La Historia Interminable a la altura del betún. ¿Por qué no te me marcas unos temillas? Pero eso sí. Deja las guitarras y los sintetizadores en casa porque los chavales ya están bastante mal como para encima atosigarlos con locuras de rockstar?”. Y dice ella, toda estilosa: “pues oye, yo me apunto a un bombardeo. Pero ya me estás buscando una banda de infarto para ejercer de diva infantiloide”, o al menos esto quiero creer que contestó el icono neoyorquino. Pues dicho y hecho. Detrás de los Kids nos encontramos con una troupe que ríete tú de los Monters Of Folk. Agárrense que vienen curvas: los propios Yeah Yeah Yeahs, Bradford Cox ( Deerhunter), Dean Fertita ( Queens Of The Stone Age, The Raconteurs), Aaron Hemphill ( Liars), Greg Kurstin ( The Bird & The Bee), Imad Waasif ( Folk Implosion), Jack Lawrence ( The Dead Weather, The Greenhornes) y Oscar Michel ( Gris Gris). Tonta no es. La chica sabe buscarse buenas compañías cuando quiere.

Obviamente, quienes esperen encontrarse con guitarrazos salvajes y la lengua viperina de nuestra Karen ya pueden esperar sentados. La ocasión no acompaña. El álbum es como un anuncio de Johnson & Johnson (¿acaso “Igloo” desentonaría en este contexto?): intrascendente cuando ya estamos algo creciditos, pero al menos siempre queda el consuelo de que no nos picarán los ojos. “All Is Love”, con esos acompañamientos infantiles por los que Maicol suspira allá donde se encuentre, o “Capsize” (que no desentonaría en absoluto en el repertorio de su banda, aunque de bien seguro le habrían dado un toque más visceral) dan paso a la auténtica joya del álbum. “Worried Shoes” no solamente demuestra con creces el poderío de esta bestia parda dejando a un lado los artificios, sino que supone una reafirmación del amplio abanico de registros que puede llegar a alcanzar desnudando su alma y mostrándonos a la mujer mundana y arrepentida que lleva dentro.

“Rumpus Reprise” huele a Feist por los cuatro costados, y “Hidaway” me apuesto lo que haga falta a que ganará muchísimos puntos en la inmensidad de las macrosalas de cine repletas de teenagers que no saben comer palomitas con la boca cerrada. Pero esta sensación me ocurre con el álbum en su conjunto. Seguramente, cuando tengamos la oportunidad de deleitarnos con la versión cinematográfica de “Donde Viven Los Monstruos”, de Maurice Sendak, todo cobrará sentido y tanto los susurros de “Cliffs” como cuando sus menudos protagonistas se alcen las botas camperas mientras en un segundo plano suene “Animal”, acabaremos atando los cabos que nos faltan. Pero mientras tanto, podremos seguir degustando “Hands Up”, entonándola con nuestros amigos en un corrillo con Xibecas en mano y cantarle sigilosamente al oído a nuestro acompañante cinéfilo de turno ese brevísimo pero cachondo punto y final que supone “Sailing Home”.Nuestra heroína se ha tomado este proyecto como una oportunidad única para mostrarnos sus cartas sobre la mesa. Se atreve con todo y es capaz de mutar en mil y una personalidades nunca vistas hasta el momento. Pero, obviamente, el álbum reclama a gritos las imágenes que, en breve, le acompañaran. Karen O se alza como vencedora, se mire como se mire, de esta banda sonora que rompe de cuajo muchos de los tópicos que Disney y compañía han acrecentado durante décadas. Los niños no son tontos, y si con estas canciones se les desarrolla el gusanillo musical latente en su mente, alejado de triunfitos y demás nombres a olvidar por el bien de su desarrollo, entonces, tanto Karen como el bueno de Jonze habrán dado en el clavo.

Sergio del Amo

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