Where Did You Just Go? Where Did You Just Go?

Álbumes

Hrdvsion HrdvsionWhere Did You Just Go?

7.6 / 10

Hrdvsion  Where Did You Just Go? WAGON REPAIR

Mathew y Nathan Jonson son hermanos, como se podría deducir de la coincidencia de apellido. También coinciden en más: se llevan bien y el pequeño ha acabado grabando en el sello del mayor, Wagon Repair, a la vez que otra carambola del destino –o quizá sólo una excéntrica planificación del equipo de marketing– hace que ambos editen sus álbumes de debut con una separación de poco más de un par de semanas. En realidad, “Where Did You Just Go?” no es el primer álbum firmado por Hrdvsion –o sea, el hermano menor, Nathan Jonson–, ya que en 2002 se adelantó con “25 Cents” (Parlour Shop Electronic Rock), grabación rara, tanto que parece que no haya existido jamás. Este nuevo disco, que es como si fuera el primero, tendrá mayor visibilidad, incidencia y permanencia en el tiempo, y tiene algo que le otorga mayor valor: apunta a ser la total confirmación de Hrdvsion como una voz autorizada en materia de neo-IDM de ritmos afilados y construcción barroca. Lo mismo que ya había ido exhibiendo en EPs que parecían quedarse en la frontera que separa lo freak de lo ampliamente aceptado por la comunidad electrónica –aquellas bonitas melodías de “Gary White”, las progresiones hacia la demencia techno de “Sick Memory”–, sólo que ahora aumentado hasta 17 miniaturas de difícil catalogación que consiguen algo seguro: producirte un mareo bastante considerable. Era la idea.

Nathan nunca tendrá la capacidad de concretar en himnos de baile su dominio del hardware y el software de producción, como sí hace años que certificó su hermano Mathew. Incluso cuando intenta derivar hacia el bombo de pegada constante y escapadas hacia algo así como un trance desvaído – “Closed Eyes”, o la sospechosa “Cause I Love You”, que tanto se parece al “Marionette” de Mathew Jonson–, al canadiense le salen figuras geométrico/sonoras no euclidianas, le brota un borrón abstracto o una curva cubista. Se intuye que ha buscado quitarse en la medida de lo posible esa etiqueta de “tipo raro que no deja bailar” domesticando sus bases rítmicas y dejándolas bien aplacadas, sin que ningún beat se salve de la cuadrícula de los cuatros compases, pero le ocurre a Jonson como a los gatos: que por mucho que chilles, les alecciones y les persigas, nunca conseguirás amaestrarlos y se irán por donde quieran, cuando quieran, sin buscar aprobación ni permiso. ¿Es el título del disco una referencia a esa incapacidad de darle estructura normal a una música que se desvía sin remedio? “Where Did You Just Go?” es lo que imaginamos que él le pregunta a esa escala de notas que se pierde en la distancia y ya no regresa –si querían pop, se tendrán que jorobar–, o lo que le exige saber a esos ritmos que tanto se vuelven skweee ( “Captivated Heart”) como schaffel ( “Making It Home”) o se articulan a partir de samples desmigajados de voces guturales ( “Bonker Brainss”), o que parece que se vayan a materializar en un hit hardcore-breakbeat y se queda en un hit de Deadmau5 remezclado por Aphex Twin “Own Risk (TT Mix)”–. No hay por dónde pillarlo, y precisamente por eso, porque el álbum es escurridizo e impredecible, es por lo que hay que otorgarle un valor grande.

Asumiendo que para el circuito de DJs Hrdvsion es más una molestia que una solución, él mismo ha querido amoldarse desde el comienzo de su etapa Wagon Repair al de la IDM. Durante estos cinco años ha sido el niño díscolo del intelligent techno con fugas hacia el electro, el drum’n’bass y el skweee, siempre conservando un sentido del ritmo lógico –lo podríamos identificar con la larguísima historia del funk robotizado–, pero también maltratándolo hasta puntos ilógicos: secuencias de bleeps, golpes atropellados y notas de piano como las de “Amsterdam 4:47” o “Home” podrían ser tanto una respuesta IDM a la música dodecafónica como la traducción a impresiones musicales de una noche de borrachera en pleno invierno y con nieve en la calle. “Where Did You Just Go?” consigue ser todos los discos electrónicos experimentales en un solo disco: es hermoso e impresionista, como la vieja indietrónica del sello Morr ( “I Wish I Could Directly Effect”), o grotesco y expresionista ( “Summer’s Beds”, “Before Than After”); es ruidoso y es silencioso, es caótico y organizado, es futurista y revivalista. Podría ser un disco que llevara la firma, por ejemplo, del último DMX Krew, y eso le convierte en un perfecto álbum Rephlex que el sello Rephlex ya no podrá editar.

Richard Ellmann

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