What of Our Future What of Our Future

Álbumes

Cazals CazalsWhat of Our Future

4.5 / 10

KITSUNÉ

Cualquiera que reivindique algo que tenga que ver con Journeys to Glory o Diamond, los dos primeros álbumes de Spandau Ballet, ya tiene el cielo ganado, y los Cazals se marcan una versión muy respetuosa de “To cut a long story short”, remezclada ya, por cierto, por Vicarious Bliss en plan post-punk meets The Brodsky Quartet a golpe de mellotron. Vamos, que a tiempo se han sacado de la manga un cover resultón de cuya versión original ya no se acuerdan ni los viejos del lugar, y por el camino se alían con los primos bonachones de Justice en Ed Banger y son publicados por Kitsuné para entrar por los oídos del mundo como lo mejorcito para una noche de, ejem, caña contemporánea. Pero, ay, no todo el disco es igual, ni de intenso, ni de original, ni de interesante. Una muestra es ese “We’re just the same” que parece una copia poco original de los Dandy Warhols haciendo más música para anuncios de refrescos, esos riffs, ese… todo parece copiado. Pero se les perdona por bisoños empedernidos, aunque después llegan a hacer bromas diciendo que la vida es aburrida. Como para matarlos. Porque es que no, no se es joven toda la vida ni aunque te lo propongas, y ellos lo son y han desperdiciado la oportunidad más importante de su vida en un álbum, la primera. Juro que he tratado de buscarles las vueltas con cariño y una sonrisa inocente, pero son de un solo color, el suyo. No hay más, no hay lado oscuro ni escondido. Y sí, pueden ser arrogantes por el mero hecho de que ellos están encima de un escenario y nosotros sólo los miramos, pero esa fanfarronería se perdona y hasta se admira cuando hay una excusa más o menos artística detrás. Cazals hacen canciones inspiradas en lo chunga que es la vida del joven británico, y es cierto que es muy chunga, pero no hay descripciones ni preguntas ni respuestas, vamos, que nos son los Arctic Monkeys ni Bloc Party, y menos Hot Chip, aunque algunos coetáneos suyos los califiquen como rock/electro. Entonces, ¿a qué viene la arrogancia? Ser los Pignoise de las Islas Británicas debe ser como que te toque el gordo por un décimo regalado. No hace falta esa actitud cuando tu público va a ser otro. Que jueguen en la liga que les corresponde, y ya verás cómo entonces da gusto entresacar sus aciertos. Porque la versión de Spandau Ballet sigue siendo pinchable-de-necesidad en juergotas nocturnas, sobre todo si, como hacen los Cazals, atiendes poco a la gravedad que hay entre sus líneas.

Jorge Obón

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