Well Spent Youth Well Spent Youth

Álbumes

Isolée IsoléeWell Spent Youth

7 / 10

PAMPA RECORDS

Rajko Müller es alguien que, sencillamente, no puede trabajar con prisas. Necesita tiempo entre obra y obra, entre acción y acción; si le dejan ir a lo suyo con parsimonia, al ritmo que más le convenga y sin que haya nadie continuamente resoplando en su nuca mientras golpea el suelo impacientemente con la punta del pie, mucho mejor. Con él no funcionan ni los agobios ni los plazos, y aunque para los sellos y consigo mismo sea un riesgo –para los sellos porque nunca se sabe cuándo va a estar el nuevo material listo; para él porque se puede dar el caso de que el público se olvide de su existencia–, no queda otra que plegarse a las necesidades de hormiguita del productor de Frankfurt. Entre los primeros maxis y el álbum de estreno, el esencial “Rest” (Playhouse, 2000, una de las piedras fundacionales del microhouse alemán), pasaron hasta cuatro años, y dos desde que “Beau Mot Plage” (1998) se convirtió en himno de aquellos veranos eternos. Entre “Rest” y “We Are Monster” hubo que dejar más de una olimpiada de descanso (lo planchó también Playhouse, en 2005), y ahora son seis las temporadas que se ha tomado Isolée para dejar completada la tercera pata de su trilogía de álbumes, este “Well Spent Youth” en el que uno no deja de sospechar posibles chistes internos. ¿Juventud bien aprovechada? ¿Se está refiriendo el muy jodido a su frenético, mode irony on, ritmo de trabajo? ¿Y qué decir de “Going Nowhere”? Mucha tela también con “Hold On”. Y en este plan.

La paciencia y el proceso meticuloso, a menos que sean virtudes de almas inexpertas, suelen traer siempre buenos resultados. “Well Spent Youth” es, ante todo, un disco al que la firma Isolée no le sobra; es house profundo, convincente y bamboleante como el que se le supondría a su autor. El pequeño problema es que, cuanto más vayan pasando los años –y si sigue a este ritmo de trabajo, el nuevo disco no lo escucharemos hasta 2018–, más demodé o innecesaria suena su música. Para este sonido en concreto, no es el mejor momento (con perdón). Lo era y mucho en 2000 –año de ruptura– y en 2005 –año de madurez– porque era entonces el minimal y sus derivados lo que mandaba en clublandia. No lo es en absoluto en 2011 a pesar de que Isolée sabe compensar el estado de opinión apático de la comunidad electrónica con unos toques de clasicismo nada forzados: hay citas al groove mecánico e implacable de Basic Channel en “Thirteen Times An Hour” y “Transmission”, y no es difícil tampoco localizar las convenientes alusiones a la deepness de Detroit en áreas puntuales del álbum, como en el final ( “In Our Country”) y en esos repuntes nerviosos que agitan el meollo de “Hold On”.

Pero en cierto modo es como si estuvieran desconectados la cola y la cabeza del álbum. Por supuesto, hay un hilo conductor que es el 4x4 tambaleante con el que siempre se ha identificado a Isolée. Este tercer álbum, incluso, tiene más que ver con “Rest” que con “We Are Monster”: el segundo era más melódico, más eufórico, y este “Well Spent Youth” se apoya fundamentalmente en el groove y en los silencios. Lo que no se oye tiene tanta importancia como lo que salta a primer plano en “Paloma Triste”, “Taktell” y “Going Nowhere”, pero entre las dos puntas del trabajo no parece haber un hilo conductor irreprochable. No hay ningún giro, ninguna historia, que explique por qué los primeros minutos son borrosos y se mueven como un borracho o una persona mareada y por qué los últimos suenan más enérgicos. Más bien parecen dos partes creadas en momentos distintos, bajo estados de ánimos incomparables –una leve ciclotimia, de subidas y bajadas que pertenecen a la misma persona pero que no son la misma persona en realidad– y que, al restarle unidad al total, también le restan un poco de incidencia en la memoria. Y no hay que olvidar un argumento de sentido común: si hay que escoger entre una versión levemente degradada de una obra maestra o la obra maestra de verdad de la buena del señor –el inconmensurable “Rest”, es decir–, la elección cae sobre su propio peso y deja a “Well Spent Youth” en un notable objetivo, pero en la zona baja de la propia obra isoléesca. Esta vez no le ha quedado tan redondo como otras veces, tampoco es tan grave.

Javier Blánquez

PAMPACD001 - Isolée - Well Spent Youth by Pampa Records

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar