We Were Exploding Anyway We Were Exploding Anyway

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65daysofstatic 65daysofstaticWe Were Exploding Anyway

7.4 / 10

65daysofstatic  We Were Exploding Anyway HASSLE RECORDS

65daysofstatic siempre han tenido especial interés en buscar un ángulo distinto dentro de los márgenes de la escena post-rock instrumental. Su factor diferencial, ya desde los tiempos de su debut, “The Fall Of Math”, publicado en 2004, en todo momento ha residido en la utilización que han hecho, consciente, deliberada, a pulmón libre, de los soportes electrónicos en el contexto de su propuesta, como si éstos fueran un instrumento más, parte indisociable e inseparable de su discurso musical. Su particular manera de abordar una base de rock contundente, en muchos casos muy cercana al post-hardcore emocional, con la ayuda de beats poliédricos, sonidos retorcidos y maquinaria digital como catalizador expresivo de todo su engranaje, les ha otorgado mayor personalidad en el ámbito de un núcleo de bandas que precisamente se caracterizan por prolongar al dedillo una fórmula idéntica sin mucho lustre, aquella de guitarras incandescentes + baterías en espiral + bajos graves. Y de la misma manera que los británicos nunca han brillado especialmente, siempre les ha faltado ese disco que les coronara y les permitiera ganar el reconocimiento que sí tienen otros combos menos originales, y que cada uno se imagine los nombres que quiera. A su favor habla una personalidad marcada y un sonido muy identificable que en su nuevo disco logra escalar un peldaño cualitativo más en su trayectoria.

La idea fundamental que se esconde detrás de “We Were Exploding Anyway” es la de quemarlo todo. Morir de intensidad. Dos pilares básicos de este nuevo álbum: por un lado, la producción, notablemente más seria, ajustada y potente que en sus anteriores grabaciones, que repercute en la mejora sustancial de su planteamiento formal. Por el otro, la búsqueda consciente de unas canciones más tensionadas, agresivas y explosivas. No les ha salido por casualidad: este material suena más al límite porque al grupo le convenía –opinión personal– probar cómo podía responder su mecánica expresiva en una situación de más radicalidad. Y la cosa funciona. Tanto que incluso en algunos momentos puntuales del recorrido, sobre todo en el tema de despedida, “Tiger Girl”, uno realmente piensa que 65daysofstatic han estado escuchando sin tapujos, fascinados y entregados por completo, a los últimos Fuck Buttons, porque a eso es a lo que suena la canción, tal cual. Parece un descarte de Tarot Sport. ¿Es casualidad que sea la mejor composición de todo el lote? La sensación generalizada, pues, es que los de Sheffield se han apretado las tuercas y se han atrevido a compatibilizar mejor todavía la relación entre instrumentos y electrónica de su sello estético y estilístico.

En ese aspecto, en la manera de integrar beats, sonidos y estructuras electrónicas, es donde más se aprecia su maduración y crecimiento artístico. Antes tenías la impresión de que su punto de partida era instrumental y que en el estudio retocaban, añadían, matizaban con herramientas electrónicas. Nada que objetar, pues era, como decía antes, el elemento diferencial que potenciaba su personalidad. Aquí, en cambio, parece que la banda piensa más en clave electrónica, que incluye esos resortes en su punto de partida, que sabe darles un protagonismo total desde la base. Es un paso más. “Tiger Girl” es el ejemplo más claro de esta hipótesis, pero no el único: “Crash Tactics”, “Dance Dance Dance” o “Weak04”, tres episodios especialmente duros y tensos, se mueven desde el inicio en territorio bailable, y son las guitarras y los bajos los que intervienen a modo de complemento melódico, y no al revés. Es la clave de todo el disco, que incide en la creación de un sonido más dinámico, trepidante y vigoroso, casi como la banda sonora inconsciente de un videojuego o de un actioner hollywoodiense. Tan solo dejan respirar y se permiten una pausa en “Come To Me”, que cuenta con la colaboración vocal de Robert Smith, que además de ser fan de la banda se los llevó de gira con The Cure. Aunque se aprecia el respeto que tienen hacia la figura de Smith, se diría que es la canción más The Cure que han grabado nunca, la presencia de voz es una pequeña anomalía que no trastoca los planes del grupo, que llegan hasta el final sudando la camiseta y contagiando esta energía total al oyente.

Tim Ryback

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