Watch Me Dance Watch Me Dance

Álbumes

Toddla T Toddla TWatch Me Dance

7.1 / 10

Toddla T  Watch Me Dance NINJA TUNE

Con 19 años yo veía “El Coche Fantástico”, me desollaba el miembro a golpe de manolas, me pasaba media vida en la tienda de cómics de mi barrio y poco más. En cambio, a la misma edad, Tom Bell ya pinchaba y producía beats. El tipo tenía un plan. De hecho, en un tiempo récord se las apañó para dejar de ser un adolescente más y convertirse en la sensación clubber de los pastos ingleses, algo así como el nuevo arquetipo pop star para las nuevas generaciones de oyentes británicos. Un debut esplendoroso en el 2009, esa ducha de dancehall digital y bajos obesos llamada “Skanky Skanky”, y una de las sesiones más memorables para Fabric –buscad el número 47 de la serie Fabriclive– son sus logros más destacables. El despegue ha sido demasiado rápido incluso para la retina humana. También se ha hecho con un show radiofónico en BBC Radio1, ha remezclado a Hot Chip o Gorillaz, entre otros, y ha visto cómo los grandes nombres de la escena urban marcaban su número de móvil como posesos. Con sólo 26 años se las ha apañado para arrastrar masas con sus sesiones de bajos histéricos y convertir la salida de su segundo álbum en poco menos que el gran acontecimiento del british parade electrónico. Londres tiene un nuevo gladiador favorito.

De todos modos, ahí va un consejo. Los que están habituados al pulso nervioso y a los graves radiactivos de los sets que Toddla T suele marcarse en cabina, tendrán que cambiar ligeramente el chip. Sobre todo si el primer contacto con el disco se produce a través del single compartido con Roots Manuwa que da título al invento. El bofetón de P-Funk, disco-soul y hip hop para clubs es tal que uno se queda algo perplejo; eso sí, en su limitado radio de acción es un temazo con el nombre de Ibiza marcado a fuego en las pantorrillas. La impresión inicial es que Tom Bell ha querido grabar un disco veraniego que funcione tanto para la puesta como la para salida del sol. Menos bajos dopados y más groove de media tarde, vamos. Y la escucha así lo corrobora. Atención a “Take It Back” y “Cruise Control”, como si los Massive Attack de “Unfinished Sympahty”, LTJ Bukem y Leftfield hubieran grabado juntos. Y ojito con “How Beatuiful It Would Be”, un hitazo de tufo jamaicano con Autotune desbocado y un beat tan 90s que haría llorar a Damian Harris.

“Watch Me Dance” es un álbum definitivamente para clubs, pero en otra frecuencia. Una frecuencia mucho más sensual, relajada, ecléctica y para cualquier momento del día. El R&B digital de “Cherry Picking”, con Róisín Murphy, revive al mejor Prince con un desfibrilador de 8-bits. El dancehall estival de “Streets So Warm” es perfecto para perrear dagustísimo en el chiringuito y restregar paquete con trasero delante de una jarra de sangría. “Body Good”, uno de los mejores cortes, parece una colaboración entre M.I.A. y The Neptunes. “Badman Flu” saca de la tumba a Soul II Soul y Bomb The Bass y revitaliza ese breakbeat acelerado con toques disco-soul que tanto se estiló en la Inglaterra de finales de los 80. Y “Fly”, con Ms. Dymanite haciendo de Jill Scott, es un caramelo reggae ideal para dar por terminada una de las mejores fiestas en la playa que viviréis este verano. Perdonad, os tengo que dejar, parece que esa chica necesita más crema en la espalda.

Óscar Broc

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