Wash The Sins Not Only The Face Wash The Sins Not Only The Face

Álbumes

Esben And The Witch Esben And The WitchWash The Sins Not Only The Face

6.4 / 10

De la explosión de grupos británicos que han decidido volver al shoegaze, el caso de Esben and The Witch tal vez sea uno de los más originales: lejos de replicar una fórmula con evidentes síntomas de agotamiento, han optado desde el principio por una peculiar mezcla de influencias que les da un aire cercano a la new wave. Si hasta ahora había quien insistía en compararlos con The xx, con este álbum marcan definitivamente las distancias con respecto al trío de Londres: si bien en canciones como “The Fall Of Glorieta Mountain” se puede encontrar algún paralelismo, el pulso de Esben and The Witch se mueve por otros parámetros.

Es uno de los grupos más prolíficos del momento. Sólo el pasado año editaban el EP “Hexagon”, y en 2011 su debut en largo, “Violet Cries”, para plantarse ahora con la continuación natural de aquellos dos trabajos. En “Wash The Sins Not Only The Face” no hay grandes cambios, si bien han favorecido la épica y unas guitarras que se imponen al sintetizador: recuerdan a The National o Editors en “ Despair” o “ Iceland Spar”, por ejemplo. Sin embargo, casi todo el peso del disco recae sobre la voz de Rachel Davies, que cambia de registro de un tema a otro y que lo mismo nos trae ecos de Alison Shaw de Cranes como de Elizabeth Frazer de Cocteau Twins o de Karen O (Yeah Yeah Yeahs) en los momentos más rockeros del disco, que los tiene: la ya mencionada “Iceland Spar” o el “ Deathwaltz” con el que presentaron el álbum son una buena muestra de ese espíritu más enérgico. Sin embargo, lo que sigue predominando en Esben and the Witch ese el sonido taciturno y melancólico que bebe de Siouxsie, la new wave (“ Smashed To Pieces In The Still Of The Night”), el shoegaze (“ Shimmering”) y el goth rock. Una mezcla, que como puede imaginar hasta el lector menos avezado, resulta en un disco introspectivo, denso, propicio para ánimos bajos (hasta las letras y los títulos de las canciones tienen más que ver con caídas, crisis y desgarro). Aunque no resulta difícil perderse entre las nuevas canciones de Esben and The Witch, lo cierto es que tampoco dejan una huella profunda y a menudo cuesta que el álbum supere el estatus de música de fondo: no molesta, pero tampoco crea adicción.

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