Warm Heart Of Africa Warm Heart Of Africa

Álbumes

The Very Best The Very BestWarm Heart Of Africa

7.1 / 10

The Very Best  Warm Heart Of Africa MOSHI MOSHI / COOP SPAIN

Uno de los rasgos que distingue (y honra) a la escena independiente es que, a diferencia del mainstream, funciona siguiendo el esquema de acción/reacción. En ese otro mundo liderado por los charts y las Britney Spears diversas, se funciona más bien por acción/acción; algo así como un aborrecible “ ¿no querías acción? ¡Pues toma dos tazas!”. Para entendernos: ¿que triunfa Britney?, ¡pues toma ocho clones! En el indie (si es que existe tal entelequia), sin embargo, los artistas huyen de sí mismos y, cada vez con más urgencia, sienten la necesidad de la reinvención. “Warm Heart Of Africa” (Moshi Moshi / COOP SPAIN, 2009) no sé si suena a huida, pero seguro que suena a apertura de nuevos campos de visión musicales.

Parecerá absurdo afirmar tal cosa cuando ya llevamos un par de años contemplando cómo bandas de la talla de El Guincho, The Ruby Suns, Vampire Weekend o Matisyahu se dejan la piel en la doma de este monstruo tropicalista y africano. Pero es que el caso de The Very Best es, cuando menos, diferente. No se trata de un conjunto de chavales que están descubriendo que existe una escena musical más allá del imperio dominante: esta banda nace de la colisión entre dos mundos. Y uno de esos mundos no lleva el adjetivo “primer” delante. Esau Mwamwaya es precisamente un africano emigrado a Londres, ciudad en la que conoció a un dúo de productores musicales que militaban en las filas internetiles bajo el nombre de Radioclit. De tal encontronazo nació una mixtape ( “Esau Mwamawaya And Radioclit Are... The Very Best”) que se coló en las listas de lo mejor del año pasado a base de versiones inimaginables: canciones de gente como The Beatles, Architecture in Helsinki, Michael Jackson, M.I.A. o Vampire Weekend se versionaban por la vía del africanismo desacomplejado. Voces tribales, afrobeat y mucha intencionalidad dancera directa al paladar de todos aquellos que tienen los ojos puestos en África como nuevo proveedor de sensaciones musicales.

Ya en su momento anunciaban que aquella mixtape era sólo la sala de espera antes de la llegada de un debut en el que no recurrirían a las versiones. Y aquí está “Warm Heart Of Africa”, para placer de algunos y decepción de otros. Porque, de entrada, queda claro que la efectividad de este álbum no llega a los niveles exhaustivos de aquella mixtape. Pero eso no significa que éste sea un disco poco disfrutable, sino que, simplemente, es menos accesible, más disgregado en su propuesta. Tal y como decíamos al principio, es un trabajo que funciona en base a la acción/reacción: si el inmediatismo de sus versiones funcionó, ¿por qué no dejarlo a un lado y rebuscar en otros estantes musicales además del que está adornado con el rótulo de "África"? Acción/reacción. Dicho y hecho.

“Warm Heart Of Africa” se ve atravesado por una poderosa arteria de africanismo, eso no lo duda nadie, pero también es cierto que Mwamawaya y compañía demuestran un especial ahínco a la hora de buscar la deconstrucción a través de influencias inesperadas como ese violín tan "Titanic" en “ Angonde” o los sintes ochenteros de “Chalo”. El resultado final es, más que nunca (y de nuevo), un choque entre dos mundos: el euroclub y el afrobeat. Como si el Peter Gabriel más dance se pusiera a producir un disco del Salif Keita pop. En ocasiones, la fórmula funciona y se obtienen hits incontestables, como el rotundo single “Warm Heart Of Africa” (con la voz de Ezra Koenig de Vampire Weekend), la excelente y destartalada “Nsokoto” (como si el deep house elegante hubiera aterrizado directamente en el cálido corazón de África para ser tocado con palos y piedras), “Julia” (con sus beats retorcidos sobrevolados por un estribillo enfermizamente pegadizo), “Rain Dance” (donde M.I.A. vuelve a oficiar de maestra de ceremonias de su orgía particular entre diferentes mundos) o esa tremenda “Kada Manja” que casi actúa de clausura y en la que, por fin, The Very Best consiguen ordenar sus intenciones para sonar como un El Guincho rebuscando en la cubeta de música clásica para violín. Se recupera del mixtape, también hacia el final, aquella “Kamphopo” (ahora ‘with intro’) en la que hipermuscularon los ritmos negroides del “Heart It Races” de Architecture In Helsinki.

El resto, sin embargo, no está a la altura. Ni de lo esperado, ni de lo fijado por los mencionados temazos. El conjunto se queda en una búsqueda, en una experimentación en huida que, sin embargo, no acaba de concretar en conclusiones. Y dejémoslo claro: las conclusiones, en la alquimia musical, es el formato ‘canción’. Honra a The Very Best su adhesión a la acción/reacción cuando podrían haberlo tenido tan fácil. Pero puede que les hubiera sentado mucho mejor la meditación que la impulsividad: casi siempre, un tiempo de espera implica resultados más redondos. Habrá que ver con el segundo disco. Pero que se lo tomen con calma a la hora de hacérnoslo llegar. Los aciertos de este “Warm Heart Of Africa” son suficientes para aliviar la espera.

Raül de Tena

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