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Balam Acab Balam AcabWander / Wonder

9.1 / 10

Balam Acab  Wander / Wonder TRI ANGLE RECORDS

Los pocos que han tratado a Alec Koone le describen como un muchacho tímido, poco dado a compartir sus pensamientos, retraído y de una sensibilidad extraordinaría. Algo de ese espíritu entre derrotado y lírico se pudo apreciar en muchos de los borbotones de talento de “See Birds EP”, su primer 12” para el recién fundado –entonces; hablamos de hace un año exactamente– sello Tri Angle Records, y en “Wander / Wonder” la misma sensación se multiplica y se refuerza con un tour de force preciosista de los que suceden muy pocas veces. El debut en LP de Balam Acab, de hecho, guarda algunas similitudes con Burial, o mejor dicho, con el efecto interior que sembraba Burial cuando se le escuchaba por primera vez y te dejaba el estómago hecho un ovillo y el corazón sobrecogido. Los parecidos son más espirituales que estéticos, abren una puerta a una dimensión parecida del sonido bello, aunque uno lo conseguía desde el dubstep y la larga tradición de la música rave inglesa y Balam Acab lo hace desde el R&B y el pop –eso sí, con un uso de las voces parecido y sin descuidar nunca el deslizamiento ambiental de los temas–.

El signo distintivo de Balam Acab, el tipo de música que le hace único, se aprecia sobre todo en “Motion”, una fantasía soul –con generosos juegos malabares de cuerdas al final– inundada en ambient acuático por la que flotan trenzados vocales que antes, de una manera más sólida, encontrábamos en discos de TLC o Aaliyah. Momentos así indican que en su educación musical –más allá de las clases de grado superior que toma en la universidad de Ithaca, Nueva York; sólo tiene 20 años– debe haber muchas horas de radio escuchando las emisoras de hip hop y tomando nota de esas gargantas de azúcar y las bases de inclinación más futurista (no queremos ni imaginar qué clase de erección tendría cuando L’Oreal escogió uno de sus temas para ponerle fondo a un anuncio con Beyoncé anunciando rimmel). Pero eso es sólo una parte del admirable conjunto que es “Wander / Wonder”, pues cualquier estilo o límite queda diluido entre una asombrosa inundación de texturas.

La referencia al agua no es casual. Balam Acab es un nombre prestado de personajes de la mitología maya recogida en el libro del Popol Vuh, Balam-Quitzé y Balam-Acab, dos de los hombres del maíz que ayudaron a que la tierra fuera fértil y generosa tras el gran diluvio enviado por el dios Hurakan. De hecho, Koone escogió el nombre artístico Balam Acab por su relación estrecha con la lluvia –en “Still”, uno de los cuatro cortes que aparecen en la edición especial del álbum con bonus tracks disponible únicamente en las tiendas Rough Trade, el sonido del agua es crucial–, y los ocho cortes de los que se compone el disco estándar fluyen y se adaptan a todas las formas, como si fuera un torrente líquido de sintetizadores, voces y puntuales cajas de ritmo.

Eso complica la tarea taxonómica de situar “Wander / Wonder” en un género concreto. Hip hop no es, ni tampoco R&B, aunque tome prestados rasgos. El witch house, núcleo del que surgieron tanto Koone como Tri Angle, ya no es un estilo adecuado para esta música. Lo único que se mantiene es la textura transparente y la calma tensa, lo que hace de Balam Acab un singular productor de ambient –él se quiere presentar como músico electrónico y nada más– que ha sabido integrar en sus crecidas y retiradas de la marea, destellos de géneros que van desde la ópera a al dub granular. Si empezamos por “Welcome”, ahí resuenan falsos beats que son en realidad erupciones de sonido que forma un ritmo sinuoso, muy parecido al del dub arrastrado de los primeros discos de Jan Jelinek y Pole, con una voz grave por encima con inflexiones de aria de bel canto italiano. “Apart” se adecua más al libro de estilo de Burial, con esa voz femenina con el pitch subido al máximo, y tanto “Expect” como “Now Time” son dream-pop en los que la estructura de canción es una ilusión pasajera que desaparece para que sólo quede la sensación onírica y el rastro difuso de una voz que desaparece a lo lejos, como la llamada de un hada en el bosque.

Ese tramo se prolonga con “Oh, Why”, que también tiene algo de fantasía Disney adaptada a fans de la música chill out –con remate de cuerdas al final– y en “Await”, otra balada en la que una voz irreal, manipulada por efectos y casi infantil, aparece punteada por un piano que parezca que se vaya a romper y el ruido de piedras cayendo en el agua, igualando algunos de los mejores momentos de Sigur Rós. El final, “Fragile Hope”, parece un resumen de todo el disco: introducción ambiental, aviso de crescendo rítmico que se aborta rápidamente, voces en la distancia prometiendo un paraíso que, a los pocos segundos, estalla como una pompa de jabón, mezclando la más irreal belleza con la más dura de las frustraciones. Y a medida que más entras en esta dimensión paralela de Balam Acab, más la amas y menos soportas el mundo del que viniste. No es un nuevo Burial, hay que darle aún tiempo, pero es quien más se ha acercado –con permiso del otro nombre clave de Tri Angle, Holy Other– en estos últimos cuatro años. De hinojos.

Javier Blánquez

Balam Acab- Wander Wonder by BigPapaProteus

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