Waiting For You Waiting For You

Álbumes

King Midas Sound King Midas SoundWaiting For You

9.1 / 10

King Midas Sound  Waiting For You

HYPERDUB

Erupcionando furiosamente en plenos fastos por el lustro de vida de Hyperdub, y avalado por dos chispazos de magma que ya pusieron sobre aviso a la Pompeya del bassline –los doce pulgadas “Cool Out” (2008) y “Dub Heavy – Hearts & Ghosts” (2009)–, el debut de King Midas Sound en formato LP es una vomitona de lava de la que resulta imposible huir. Lo mejor que puedes hacer con discos como éste es recibir el abrazo incandescente de sus graves y esperar que el material volcánico deje para la posteridad una buena silueta de tu muerte. “Waiting For You” es sin duda una de las mejores noticias que nos ha dado este ya moribundo (y depresivo) año. Es éste un tratado de electrónica y poesía tan espeso, humeante y post-apocalíptico que tiene ya un destino claro, o como mínimo un objetivo: dibujar un nuevo futuro para el dub callejero, urbano, el dub del siglo XXI.

Los nostálgicos de los 90 recordamos a Kevin Martin por sus experimentos al filo del dub industrial en Techno Animal junto al no menos mítico Justin Broadrick (ahora en Jesu). Los nuevos retoños le tendrán en su altar por su más reciente logro, el dancehall esquizoide The Bug ( “London Zoo” sigue fresquísimo en nuestra memoria). De un modo u otro, queda claro que este productor de Londres se ha mantenido fiel a la electrónica satánica a lo largo de veinte años de incorruptible carrera, sobreviviendo como un lobo esquelético y rabioso en una estepa musical cada vez más hostil, afilando sus graves desde el rincón más oscuro de la habitación, esperando su momento... Pues bien, su momento es ahora más que nunca y le acompaña en este viaje al Hades la garganta de cogollo de Roger Robinson. El rapsoda cannábico, que ya había colaborado con Martin en varias canciones de The Bug, presta sus relatos de horror urbano a una maquinaria aterradora con la que el oyente debe andarse con mucho cuidado: ambos tipos son de los que sólo te sueltan el pescuezo cuando has dejado de respirar y tus ojos están en blanco.

“Waiting For You” condensa en un solo átomo los genomas del dubstep, el reggae, el dub, el ambient y aquello que antaño conocimos como trip-hop –¿acaso no es este disco lo más paranoico y fumado que han dado las calles de Londres desde el “Maxinquaye” (1995) de Tricky?–, e implosiona en una suerte de big bang mutante que es pura introspección fumeta. Pero Martin no se conforma con apretarnos las costuras, lo que él quiere es hundirnos, ahogarnos e incluso sodomizarnos en una poza de fango negro, espeso, pútrido… La brea musical del inglés no tiene secreto: bajos monstruosos, paisajes devastados, sonidos espectrales, beats reptantes y bpms con menos pulsaciones que un oso polar hibernando. Las atmosferas opresivas (y depresivas), las humaredas negroides, el olor a muerte… “Waiting For You” parece por momentos una inquietante psicofonía cuya profundidad de impacto debemos atribuir también a un inconmensurable Roger Robinson. A medio camino entre la melodía reggae, el spoken word y el hip hop, el poeta de Trinidad y Tobago sabe adaptar sus inflexiones de voz a las necesidades de cada corte: nos conmueve con falsetes de ultratumba ( “Dhalin”), nos habla con voz profunda ( “Sometimes”), susurra desde la lejanía ( “One Thing”), y siempre consigue contraer nuestro espinazo hasta dejarnos sin aliento.

El disco comienza con la mejor artillería. “Cool Out” es un agujero negro furioso, un vórtice que dobla el espacio tiempo como si fuera una espiral de asfixia downtempo. Entre los lamentos de Robinson y la espesura sonora, el tema inicial parece resucitar al antes citado “Maxinquaye” de Tricky y a los Massive Attack más opresivos. “Lost” –uno de los cortes más nerviosos del álbum– sitúa los gemidos jamaicanos de Robinson en un contexto de jazz con pústulas –atención al contrabajo– que me pone a mil. “Meltdown” es como recordar los mejores momentos de Scorn, pero con el añadido de la poesía post-mórtem de un Robinson conmovedor; “Earth A Kill Ya”, con una trompeta funeraria y un beat espasmódico, es un manifiesto ecologista, pero con sangre entre los dientes – “la Tierra te matará, si intentas cargártela”, dice Robinson con voz de barítono–. “Goodbye Girl” también pone los pelos de punta, parece reggae escuchado a través de una ouija. Y de ese comienzo y desarrollo apabullante a un final que me ha jodido vivo. Me refiero a “Miles & Miles”, el experimento más demente, fascinante e hipnótico del álbum. Martin y Robinson llevan un paso más allá la fórmula explotada a lo largo de todo el LP, abriendo nuevas dimensiones y mostrándonos que el motor de King Midas tan sólo ha comenzado a rugir. Las cataratas de muerte electrónica, los susurros desencajados, los paisajes acuosos y el tic tac obsesivo de esta composición magistral dan por cerrado el paseo por un carnaval de almas en pena al que es peligroso acercarse: la línea que separa el infierno del mundo de los vivos es demasiado fina en el universo de King Midas Sound. ¿Sentís el miedo?

Óscar Broc

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar