Wait For Pleasure Wait For Pleasure

Álbumes

No Joy No JoyWait For Pleasure

7.1 / 10

Jasamine White-Gluz, vocalista de No Joy, dice que “no importa el qué, hacemos música para nosotros”. Una declaración interesante si tenemos en cuenta la de grupos buenos que se quedan sin escuchar por falta de recursos. La banda canadiense los tiene, afortunadamente, y los exhibió en “Ghost Blonde”, su álbum de debut homónimo, que editaron en Mexican Summer el pasado 2010. Entonces dieron con un disco grabado en su local de ensayo con Sune Rose Wagner de The Raveonettes, encargado de la mezcla, en el que se oían los ecos de bandas de shoegaze como My Bloody Valentine y Ride. Encasillarlas fue fácil, pero su fuerte personalidad hizo que sobresaliesen de la media. Algo de carácter hay en el hecho de que hacia finales de 2011 tuviesen terminado el material del que hubiese sido su segundo disco, producido por el propio Wagner en Nueva York, que finalmente descartaron para volver a empezar de cero por ser “demasiado raro”. Una decisión que demostró que las chicas tienen las cosas claras y no les falta ambición. Así, durante dos semanas de 2012 se pusieron a trabajar con Jorge Elbrecht de Violens y Lansing-Dreiden para entregar “Wait To Pleasure”, de nuevo en Mexican Summer, un trabajo que sin duda las aleja de esos orígenes shoegazer para abrazar una paleta de sonidos mucho más amplia propiciada por la entrada en acción de instrumentos como el piano, los teclados y la percusión programada.

Durante este tiempo ha habido más cambios en el entorno de la banda formada por White-Gluz y Laura Lloyd. Se les ha unido Garland Hastings, su batería en las giras, y ahora miembro permanente de No Joy. Esto se traduce, como era de esperar, en una percusión mucho más decidida y definida, como se puede observar en cortes como “Wrack Attack”, cercana en espíritu a las girl-groups, en el que la batería te ataca y sacude la caja torácica, o “Ignored Pets”, con unos redobles marciales de aúpa. Luego tenemos piezas como “Blue Neck Riviera”, todo un soplo de aire fresco en un disco en el que las guitarras llevan la delantera en la mayoría de sus pasajes. La canción en cuestión empieza con una caja de ritmos hip hop y unos versos semi-rapeados para luego introducir en su segunda mitad un rollo jangle a lo Beach Fossils o DIIV. Puede que descoloque al principio porque no queda muy claro el rumbo que quieren tomar con ella, pero a la segunda escucha termina por convencer. Su actual sencillo, “Here Tarot Lies”, les acerca a territorios más pop, pero con la misma seña de identidad de siempre. El hecho de que también aquí hayan atado un poco en corto a las guitarras, que entran y salen de la mezcla brillantemente, hace que podamos escuchar y disfrutar mejor la voz de Jasamine, que es más dulce (aunque con un punto áspero) de lo que cabría esperar. Y “Pleasure” es una ensoñadora pieza con las habituales atmósferas hipnóticas en la que se imponen los susurros de la vocalista con un piano que los acentúa.

Pero que nadie tema, la furia y rabia que destilaba su álbum de debut también se puede encontrar aquí. Principalmente en “E”, cinco minutazos eléctricos de torbellinos guitarreros entre mares de feedback, o la aceleradísima y contundente “Lizard Kids”, como unos Swervedriver del siglo XXI. Puede que haya quien piense que “Wait To Pleasure” es un disco extraño, pero no anda falto de valentía. No sabemos qué hubiese sucedido si se hubiesen decidido a publicar lo que grabaron con Sune Rose Wagner, pero lo que tenemos entre manos es, sin duda, un ejemplo de que no hay que tenerle miedo al segundo disco y que la vía del lavado de imagen (con un poquito de depuración de la técnica) es igual de loable que cualquier otra. Con estos resultados nos volvemos a subir al barco.

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