Voices Of Dust Voices Of Dust

Álbumes

Demdike Stare Demdike StareVoices Of Dust

8.1 / 10

Demdike Stare Voices Of Dust MODERN LOVE

Cuando apareció en las tiendas el primer disco de Demdike Stare, hace poco más de un año, en esta santa casa hubo quien tiró de las orejas a Miles Whittaker, acusando el oportunismo que suponía abrazar la library music y la hauntology en un momento en el que esos dos géneros causaban sensación en los blogs, webzines y revistas de medio planeta. Era una época, recordemos, de gloria para Mordant Music, Leyland Kirby, para las producciones de los sellos Ghost Box y Miasmah y, en fin, para todo aquello que oliera a reinvención del pasado. A una reinvención de las memorias y sonidos de varias décadas pretéritas, pasada por los borrosos filtros de la memoria y aplicando en el proceso un efecto fantasmagórico, que ayudara tanto a desdibujar los bordes como a deslocalizar los recuerdos manipulados, de manera que la música (y con ella el oyente) perdiera de alguna manera el pie; perdiera el contacto con la realidad, hasta quedar atrapada en el limbo de algún futuro que nunca fue.

“Symbiosis”, que así le pusieron a la criatura Whittaker y su socio Sean Canty, quería jugar en esa liga, y de ahí que utilizara todos los trucos y herramientas de los artistas comentados más arriba: drones, interferencias radiofónicas, efectos analógicos, ecos monstruosos, dub mutante, cajas de resonancia alteradas y recursos sonoros robados a viejas películas de terror de las décadas de los setenta y los ochenta. Pero aunque añadía ciertos elementos propios, percusiones y melodías de sabor oriental, sacadas de oscuras ediciones de library music, una estética muy marcada por todo lo mórbido y lo esotérico, por todo lo relacionado con la muerte, la enfermedad y la decadencia humana; aunque añadía esos detalles diferenciadores, el resultado no dejaba de parecer impostado y artificioso. Un ejercicio de estilo en el que parecían tener mucha más importancia la perfección técnica y el efectismo del sonido que la transmisión de emociones. Uno escuchaba el disco y notaba que ahí faltaba algo; que algo se había perdido en el proceso de dar forma a ese collage tan aparente y bien maquillado.

Por suerte, para Demdike Stare y también para nosotros, “Symbiosis” resultó ser sólo un ejercicio de entrenamiento. Un paso previo en el que Whittaker y Canty medían sus fuerzas y engrasaban sus armas, necesario para dar cuerpo a la ambiciosa obra en la que han estado ocupados durante todo el 2010: una trilogía de vinilos que funciona como un viaje hacia el mundo de los muertos; la banda sonora que escucharían los pasajeros que acompañaran a Caronte en su tránsito hacia los reinos de Hades. Una trilogía que se cierra con el recién aparecido “Voices Of Dust” (aunque no del todo: Modern Love planea recopilar los tres vinilos en una caja con extras y añadidos, a principios del próximo año), y que ha superado las filiaciones hacia la hauntology para abrazar un ambient oscuro y tóxico, de tintes aislacionistas, en el que se mezclan elementos de la electroacústica y la música concreta (hay referencias a Eliane Radigue y al Libro Tibetano de los Muertos, por ejemplo), experimentos radiofónicos, viejos samples de películas, efectos de sonido sacados de algún vinilo polvoriento, crujidos y sintetizadores modulares exprimidos hasta el borde mismo de la insania, con detalles étnicos (sobre todo del medio oriente) y elementos de la música electrónica actual: bases de techno dub, ensoñaciones ambientales propias de la IDM, ritmos con aire dubstep y hasta alguna pincelada de house. Todo esto convive en el interior de una música que a ratos funciona como un collage complejo y colosal (las dos piezas que contenía la primera entrega, “Forest Of Evil”, por ejemplo) y a ratos lo hace como una gigantesca cámara de ecos, plagada de sombras, en la que el sonido engorda hasta tragarse cualquier forma de vida: es lo que sucedía en gran parte de “Liberation Through Hearing”, la segunda entrega del invento.

“Voices Of Dust” comienza con el lamento de una máquina de cinta, un drone manipulada y quejumbroso, que da la bienvenida al oyente hacia el mundo de sombras y opresión de Demdike Stare; que lo lanza hacia los crudos rituales chamanísticos de “Hashashin Chant” (que por cierto, recuerda al Enfant (Chants) de Villalobos), para llevarlo justo después a las suaves aguas de “Repository Of Light”, una larga pieza de ambient techno decorada con un piano de acento jazz y efectos especiales que se mecen sobre la superficie del tema. A partir de ahí, la oscuridad: “Decay & Shadows” y “Rain & Shame” destripan cajas de ecos y sintetizadores modulares para extraer atmósferas ruidosas y emponzoñadas, bajo las que apenas se intuyen unas tensas grabaciones de campo. “Desert Ascetic” recupera el gusto de la pareja por las bandas sonoras inventadas (con un evidente regusto a película de terror, para la ocasión), añadiendo a la mezcla sutiles detalles orientalizantes que estallan en todo su esplendor en un “Viento De Levante” que vuelve a introducir percusiones rituales en el interior de una atmósfera enrarecida y que despeja el camino para un final en el que prosiguen los temas sombríos –masas de ruido moviéndose amenazadoras sobre “Leptonic Matter” y “A Tale Of Sand”, mientras algún triste esqueje melódico intenta hacerse escuchar–.

Como sucedía con sus dos entregas anteriores (y como sucede, en menor medida, con “Osmosis” e “Industrial Desert”, los dos cd-mixes que también han publicado este año), termina “Voices Of Dust” y uno se queda con el alma encogida, abrumado por la cantidad de negrura y ponzoña que los bafles han lanzado al aire, temeroso de los arcanos que pueden haberse despertado al calor de un puñado de temas que, como decíamos más arriba, buscan acomodo en la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Es, si han estado allí, esa misma sensación incómoda que se tiene al entrar en la Capilla de los Huesos de Évora; esa que en la puerta advierte de que " Nós ossos aqui estamos, pelos vossos esperamos". Advertidos quedan.

Vidal Romero

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