Voices From The Lake Voices From The Lake Top

Álbumes

Voices From The Lake feat. Donato Dozzy & Neel Voices From The Lake feat. Donato Dozzy & NeelVoices From The Lake

8.3 / 10

La música de Donato Dozzy siempre ha sido como una órbita perfecta. Su circulación dibuja la curva de una elipse, su cadencia es la de una rotación exacta que siempre regresa al mismo punto de forma automática y graciosa; a su manera, el techno que ha venido produciendo desde 2004 es una especie de música de las esferas, esa armonía de la naturaleza en su plenitud y trascendencia cósmica. Veterano del minimalismo a estas alturas del siglo, el productor romano ha atravesado distintas etapas en su carrera y la actual no es precisamente la más activa –tiempo atrás salía a una media de tres buenos EPs por año, para sellos hoy desaparecidos como Elettronica Romana, Lan Muzic, Orange Groove o su propio Dozzy Records, que duró cuatro referencias–, pero al menos es la más madura en su currículum. Si años atrás se detectaba un potencial único en el techno hipnótico que se estaba haciendo en Italia de manos de una generación de productores que había superado la trucha napolitana de Gaetano Parisio y Marco Carola con una adhesión férrea a los preceptos del sonido post-Basic Channel, hoy se recogen por fin algunos frutos de ese esfuerzo. Al menos Dozzy –apunte: su apellido real es Scaramuzzi–, que en los últimos meses ha dado por fin el salto al formato álbum.

“Voices From The Lake” responde a una lógica de trabajo habitual en su carrera: está trabajado conjuntamente con un colaborador, en este caso Neel –Giuseppe Tillieci, un ingeniero de sonido debutante con pasado como DJ–, y como antes habían sido Mike Parker, Giorgio Gigli, Brando Luppi o Modern Heads. El cambio está en la delicadeza con la que ahora trabaja Dozzy las atmósferas, la envoltura y el pistón: normalmente, su techno era como un papel de lija que raspaba la superficie del dancefloor con un bombo exacto y unas texturas secas, pero tanto “K” –su álbum ‘cósmico’ para Further Records en 2010– como éste parecen estar más hechos de agua que de magma volcánico. Que el proyecto y el álbum se titule “Voices From The Lake” –que nos parece situar en un escenario muy Miyazaki, con espíritus de la naturaleza por todas partes– incide y mucho en la cualidad acuática del sonido, aunque ese no es el único secreto.

La clave está, otra vez, en la circulación, en la órbita, o sea, en el sonido que gira a modo de elipse tranquila y puntual, como un reloj atómico. Ya se sabe que las órbitas nunca terminan, que el giro es permanente, y “Voices From The Lake”, aunque esté dividido en once cortes, es en realidad una gran pieza de 72 minutos con sutiles variaciones que ayudan al movimiento, pero es un movimiento de peonza, que gira –a más o menos velocidad, según el punto del tiempo en el que estemos– pero nunca se mueve de su lugar o de su espacio de rotación. El disco suena, pues, como la densidad profunda de un lago: tranquilo, sin oleaje, nítido y oxigenado, y con un brillo verdeazul y una distorsión óptica borrosa que es la que acentúa el estado de trance. El disco comienza pianísimo y rápidamente entra el primer beat –el mismo beat que estará ahí siempre– y se empieza a desenrollar el resto de adornos como si fuera una larga alfombra. Los matices son mínimos: una especie de melodía kosmische en “S.T. (VFTL Rework)”, una caja más arenosa y un bombo más conciso en “In Giova”, una cadencia más electro y un bajo más relleno en “Twins In Virgo (Reprise)”, pero el recorrido que lleva de “Iyo” a “HGS” apenas tiene altibajos ni tropiezos. El único es el que lleva a sumergirse, emerger y flotar en sus aguas.

“Voices From The Lake” no comunica un lenguaje sorprendente: discos así existen en la larga tradición del techno europeo –escúchense ciertos títulos primerizos de Vladislav Delay–, y también en el americano –Mike Huckaby, lógicamente–, y para quien ande muy versado en la carrera de Donato Dozzy se trata de una extensión de su labor de años, un tour de force que en algún momento debía producirse y estallar en un resultado depuradísimo. Pero independientemente de eso, su colaboración con Neel tiene un punto de madurez y un halo de gracia que nunca antes había brillado así. Éste es un disco para empezarlo y no volver a la realidad hasta que no haya acabado: los auriculares son como la bombona de oxígeno que permiten bucear hasta el fondo de esta gran rotación sonora, de esta órbita lacustre, y estar ahí en un estado de paz inalterable, de fascinación hipnótica. Originalmente, “Voices From The Lake” se puso a la venta a principios de febrero. Pero nunca es tarde para insistir en que estamos ante uno de los discos electrónicos más magnéticos de 2012. Que conste.

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