Violet Cries Violet Cries

Álbumes

Esben And The Witch Esben And The WitchViolet Cries

7.1 / 10

Esben And The Witch  Violet Crie

MATADOR

Cuando un grupo genera revuelo mediático y se convierte en cisne blanco tras haber sido patito feo, es lógico que los sellos discográficos busquen otras bandas con un algo similar para satisfacer a los fans con ganas de más y buscar un buzz que alimente una posible escena. Esa escena, hoy, es la del pop con un trasfondo gótico, y el detonante fue el disco de debut de The xx. Tras él han venido respuestas de diversa condición que quieren husmear en la parte tétrica del pop de los ochenta, de Glasser a Warpaint, y este trío de Brighton que se hace llamar como un cuento de hadas de origen escandinavo (en España se conoce como “Esben Y La Bruja”) son una pieza más en el proceso de ampliación de la oferta goth, más del lado de His Name Is Alive que del de The Cure. Es también la apuesta hype de Matador, el fichaje de temporada más claro a la espera de que llegue el segundo disco de Cold Cave, que evidentemente son otra cosa –más sintéticos, más duros–. Esben And The Witch ni siquiera son una copia de The xx, como las voces más malintencionadas han ido predicando, sino una actualización del pop brumoso, oceánico y misterioso que nace con Cocteau Twins. ¿Sería descabellado decir que resultaría muy pertinente un intercambio con Warpaint para que estos pasaran a Matador y nuestro trío a 4AD?

Al empezar a escuchar “Violet Cries” parece como si se estuviera entrando en un bosque. Encantado, por supuesto, acribillado por la luz del amanecer o el ocaso –esa luz violeta y apagada de las horas en las que el día se confunde con la noche–, y con esa solemnidad que caracterizaba a muchos grupos after-punk de la década, los que se dejaron seducir por Joy Divison. Hay dos signos sonoros importantes en esta banda: el uso moderado de los sintetizadores y la extensión ambiental de las notas de guitarra. Hay más atmósfera que canciones, empezando por “Argyria” –con su pequeñísimo transfondo space y arpegios a lo The Durutti Column que luego se transforman en ventisca– y acabando en “Warpath”, que amenaza una explosión épica de espirales de ruido y voces lastimeras pero, con muy buen criterio, se abstiene y deja que el disco acabe en calma. En realidad, todo es calma en “Violet Cries”: quiere ser un disco envolvente, pálido, para gente que tiene a la introspección. No son los nuevos The xx, pero es que ni siquiera se parecen más que en un par de coincidencias. Son otra cosa y merece una escucha.

Alberto Lista{youtube width="100%" height=273"}k0nGE686qZU{/youtube}

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