Villainaire Villainaire

Álbumes

The Dead Science The Dead ScienceVillainaire

6.8 / 10

CONSTELLATION

De todo lo que he podido leer en los últimos meses sobre la idea de la maldad como algo innato en el ser humano, sobre la condición de criminal y el arquetipo de villano, a propósito del estupendo retrato que Heath Ledger hace del Joker en El caballero oscuro, hay algo que mi cabeza rescata de vez en cuando (y no recuerdo bien si es parte del guión de la película o el apunte de una entrevista con Christopher Nolan o alguno de los actores), una frase que habla del personaje interpretado por Ledger como “alguien que sólo quiere ver arder el mundo”. Un anarquismo mental, ese egoísmo brutal (me gustaría encontrar una palabra más ajustada a la antítesis de “altruismo”, pero no puedo), mezclado con toda la violencia de la locura, del que he vuelto a acordarme al ver pasar por delante de mí los primeros temblores en la voz de Sam Mickens al dejar que versos como “Humiliation is my loyal friend / Tonight there’s something in the air” destiñan “Throne of Blood (The Jump Off)”, el primer corte de un disco (el cuarto en su haber) que The Dead Science han abordado con tanta ambición como dramatismo. La aproximación que la banda de Seattle hace a todo esto de lo que estoy hablando es la de una definición del mal y la corrupción de la moral más emparentada con la estética (si es que algo así es posible), el romanticismo, la literatura o el cómic que con la razón o la realidad. Una recreación del terror. Por eso, más que un disco, “Villainaire” parece un parque temático. Y es que Mickens (guitarra y voz), Jherek Bischoff (bajo y contrabajo) -ambos tocaron durante un tiempo en Xiu Xiu (se nota) o Parenthetical Girls (también)- y Nick Tamburro (batería) están más preocupados por la retórica y el efecto que por la verdad o la emoción detrás de sus canciones, pero esa fantasía no es algo que nadie pueda recriminarle a un grupo como The Dead Science: la suya es música hecha con caretas. El nerviosismo que sacudía "Frost Giant" (Absolutely Kosher, 05), "Submariner" (Absolutely Kosher, 03) o el epé "Crepuscule with the Dead Science (Slender Means Society, 06) se ha transformado en un detallismo obsesivo, en arreglos tan ampulosos como los de "Make Mine Marvel", "Monster Island Czars" o "Lamentable", que hacen de "Villainaire" un disco difícil de creer (y lo pretencioso y críptico que Mickens resulta en muchas de estas letras no ayuda a pensar lo contrario), repleto de contorsionismo instrumental y trucos que resultan tan deslumbrantes (porque lo son) como difíciles de asimilar. Hay algo a punto de funcionar, de resultar estremecedor y magnífico, pero no llega a ocurrir.

Juan Monge

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