Useless Creatures Useless Creatures

Álbumes

Andrew Bird Andrew BirdUseless Creatures

7.1 / 10

Andrew Bird Useless Creatures FAT POSSUM

Que Andrew Bird es un apasionado de lo instrumental estaba claro (raro es que no incluya al menos un par de temas instrumentales, de importancia vertebral, en cada uno de sus discos). Lo que no estaba tan claro es que acabara por firmar un álbum entera y exclusivamente instrumental y que éste no se limitara a ser un complemento de otro. Porque fue así como nació “Useless Creatures”, como disco bonus a la edición deluxe de “Noble Beast”, su último trabajo, pero la hondura y la consistencia del álbum en cuestión ha hecho que Fat Possum se plantee reeditarlo como una referencia más del catálogo del de Chicago. O la banda sonora perfecta al cuento de hadas de final gloriosamente desencantado que fue el citado “Noble Beast”.

Pero empecemos por el principio. Bird llama a este disco su álbum de “ambient experimental”. Y ciertamente, experimenta. Y el ambient es menos folk de lo que esperábamos, teniendo en cuenta cómo se las gasta el chico (sus discos son tratados de canción triste con barba de tres días). Baste el trote de carretera (eléctrica) de “Hot Math” para darnos cuenta de que no estamos ante un álbum construido sobre el mástil de una guitarra acústica. A Bird le gustan los experimentos de cámara y se nota: “Carrion Suite”, a todas luces el mejor (y más hondo) corte el álbum, es una magistral cinta sonora, que empieza con una cena romántica junto al Hudson y se convierte en un clásico del último cine poético nipón, y evoluciona hacia una noche de copas en el barrio latino, guitarras españolas mediante, y acaba por fundirse en una suite bizarra que se aleja hacia el pop).

Pero hay más. Hay relojes de cuco abandonados en mitad del bosque ( “Master Sigh”) y disparos de cello bajo el manto de un violín poderoso, casi de cuento de hadas ( “You Woke Me Up” suena a un Yann Tiersen menos mainstream); hay criaturas espectrales convencidas de que alguien las sacará del agujero ( “Dissent” es, junto al largo y turbador “The Barn Tapes”, su corte más siniestro) y hay animales salvajes en mitad de la selva ( “Nyatiti”, o cómo la percusión tribal puede encajar en un tema pretendidamente pop). Luego están los 49 ruidosos segundos de “Spinney” y la etérea despedida ( “Sigh Master”). Lo dicho, un curioso y sugerente experimento, para el que, por cierto, contó con Glenn Kotche ( Wilco) y Todd Sickafoose (al bajo) como estrellas invitadas. Especialmente apto para una tarde de tormenta con vistas a un frondoso bosque o para un soleado y perturbador domingo de picnic (en el bosque).

Laura Fernández

Andrew Bird - Dissent

Andrew Bird - You Woke Me Up

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