Uproot Uproot

Álbumes

DJ Rupture DJ RuptureUproot

8.5 / 10

DJ /rupture Uproot THE AGRICULTURE

Solemos situar a DJ /rupture y a Diplo como dos entidades paralelas en la nueva cultura del DJ: los dos se mueven en la periferia de las corrientes urban, los dos han buscado aire fresco en los ghettos del tercer mundo para destensar la abundancia apabullante de material hip hop y R&B, y los dos no dudan en perseguir una traca final de brutalidad, el primero en el breakcore y el segundo en el electro. Es cierto que discurren por vías paralelas: mezclan bien, buscan mierda nueva y fresca para crear ellos la tendencia y no seguirla, piensan más en negro que en blanco –fijo que ambos votaron demócrata–, y en sus respectivas ligas son líderes de opinión. Pero hay algo que distingue a DJ/rupture de Diplo, más allá del mayor peso de lo experimental en su discurso: él realmente descubre nuevas propuestas, y lo hace siempre. Diplo lleva por norma, en la maleta, un disco de Nirvana, otro de Justice y un remix de Lil’ Wayne por si en algún momento las cosas se ponen feas en la pista. En cambio, DJ /rupture, contra viento y marea y sin caer nunca en el populismo, llena sus sesiones de nombres que nunca antes habías escuchado, y lo que consigue siempre es que esa libreta en la que van apuntándose las tareas –escuchar mas de X, comprarse el maxi de Y, buscar información de Z– acabe siempre llena de nuevos renglones. Según los créditos de “Uproot”, el mix-CD se grabó en septiembre del año pasado, lo que significa que hace doce meses /rupture ya estaba al corriente del dub digital de Clouds y del dubstep fantasmagórico de Moving Ninja, por no hablar de Nokea, Istari Lasterfahrer, Ekstrak, Dead Leaves o Jenny Jones. Escuchar a /rupture siempre es una experiencia física, no se debe olvidar, pero también es como ir a clase, abrir los libros y ponerse a hacer los deberes.Dicho esto, lo siguiente que cabe decir es que Jace Clayton –nombre real de /rupture, por si alguien no lo sabe o no se acuerda– sigue afianzando y evolucionando su coherente discurso. Es el otro elemento admirable de “Uproot”, cómo en él demuestra seguir fiel a unas pautas de mixología y selección de temas, pero sin repetirse ni copiarse. Es lo que debería hacer un DJ –lástima que el 98% de los DJs sean unos haraganes, o unos capullos, como dijo Deadmau5–, pelarse las yemas de los dedos rastreando vinilo para estar ellos por delante incluso de un bólido tan difícil de avanzar como el de las juventudes con mucho tiempo libre y una conexión ADSL de varios megas. En “Uproot” la base de la sesión es el dub. No hay apenas hip hop y nada de bronca medio gabba como otras veces, y sin rastro de folk: hay diáspora jamaicana hasta sus últimas consecuencias conocidas, con mucho digidub de 8-bits, mucho dubstep de presión cavernosa, muchos beats abstractos de baja fidelidad adornados con samples globales –África, Islam– pero desde Occidente ( Ghislain Poirier), mucha alma gemela como Maga Bo, Filastine, Shackleton y Atki2, y sobre todo hay un momento en el que el óxido caribeño y la mugre londinense ceden paso a experimentos con la música contemporánea dentro del contexto post-techno: escoger el ya algo lejano, pero absolutamente reivindicable, “Plays John Cassavetes” de Ekkehard Ehlers, que divide las dos secciones del mix, es uno de esos golpes maestros de los que sólo es capaz /rupture. Que dios le conserve la salud muchos años, de verdad.

Javier Blánquez

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