Unknown Unknown

Álbumes

Saschienne SaschienneUnknown

7.4 / 10

Lo de compartir cama y canciones no es nada nuevo. Raro es el (la) artista que, en un momento dado, no sucumbe a la tentación de aunar pasiones. Que la cosa dé buenos resultados ya es otro cantar. Sascha Funke, que nunca le ha hecho ascos a colaborar con otros artistas (no hay más que recordar su trabajo con Nina Kraviz), nos sorprende ahora con un disco grabado para Kompakt junto a su mujer Julienne Dessagne. El resultado sorprende favorablemente.

Ya desde el principio, Dessagne y Funke nos dejan claro que no se trata de un trabajo del segundo en el que colabore la primera, sino un disco grabado ad hoc. De ahí el nombre que han decidido adoptar, Saschienne, con claras referencias a la cultura francesa y por qué no, a Gainsbourg y a sus grabaciones con Jane Birkin, cuya sombra planea a lo largo del disco en forma de homenaje e influencia. No hay más que escuchar ese “ Aile Mut” cantado en francés, con esa voz de Dessagne que es casi un susurro.

La música de “Unknown” es la de un pop sobrio y elegante asada por el matiz del techno. Porque “Unknown”, ante todo, es un disco con clase, de la primera a la última canción, incluso cuando se trata de las canciones más electrónicas ( “Unknown”, con un toque ligeramente oscuro). Tampoco falta el minimal más sutil y frágil, como el de ese instrumental que es “ La Somne” o las canciones más cercanas al pop bien entendido, como es el caso de “ Caché”. A propósito de “Unknown”, dicen Dessagne y Funke que nació de la espontaneidad, “sin normas ni reglas”. No mienten. Lejos de optar por lo conocido, por la fórmula segura y por el camino trillado, ambos exploran las posibilidades que da combinar la formación clásica de Julienne con los beats electrónicos de Funke. El resultado es un álbum en el que se dan la mano clasicismo y modernidad, jugando a tejer un complejo entramado que en manos de alguien torpe se habría venido abajo al menor soplo.

Pero a “Unknown”, además, se le puede dar otra lectura, la misma que se puede dar a cualquier historia de amor, con sus momentos de luz ( “Aile Mut”, “Neu Acht”), sus claroscuros ( “November”) e incluso esa tristeza que sigue al orgasmo y que en muchas culturas se conoce como ‘petite mort’ (¿es casual o causal que el momento más nostálgico del disco se titule “La Somme” –el sueño y también la suma, en francés– y que sea además instrumental?).

Ojo con “Unknown”, porque tiene toda la pinta de ser uno de esos discos que se cuelan por la puerta de atrás, casi sin hacer ruido, pero que terminan robando protagonismo a otras entradas más cacareadas.

Unknown

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