Unicorn Unicorn

Álbumes

Chew Lips Chew LipsUnicorn

8 / 10

Chew Lips   Unicorn

FAMILYHace tan sólo unos meses, dos féminas se disputaron el trono del electropop británico bajo la atenta mirada de esos liantes periodísticos y productores en cadena de hypes incomprensibles que se hacen llamar New Musical Express. La Roux, con su flequillazo, le hincó el diente a los sintetizadores de herencia ochentera marcándose un álbum de lo más apetitoso que con las escuchas fue ganando puntos a pesar de su inaguantable falsete y la pose de lesbiana cabreada de la que hacía gala. Little Boots, por su parte, a duras penas caló hondo –a excepción de su “Remedy”– entre el populacho, aun siendo una digna heredera de la Minogue para las minorías. Y aunque un servidor puso la mano en el fuego afirmando que Victoria Hesketh y su tenori-on se alzarían como la gran triunfadora del año, lo cierto es que la chica –a pesar del potencial hedonista de su debut– no supo jugar sus cartas y pasó de puntillas, desapercibida por quien debería haber sabido apreciar su talento, y dejándome de paso más que claro que la videncia no es mi fuerte.Este 2010, a priori, no debería dejarnos una pelea de gatas de aúpa –a no ser que le aparezca una rival de peso a Ellie Goulding–, pero Chew Lips ha hecho que vuelva a creer en el electropop ensoñador. Kitsuné se apuntó otro tanto –y ya van unos cuantos– al ser los primeros en darnos a conocer a este trío londinense el pasado año gracias a esos dos singles – “Solo” y “Salt Air”– que tan buen regusto nos dejaron. Singles que, sorprendentemente, no han sido incluidos en este debut, “Unicorn”, producido por David Kosten, el culpable del “Two Suns” de Bat For Lashes. Pero lo de esta banda capitaneada por ese diamante en bruto llamada Tigs –un híbrido entre Elly Jackson y la sensualidad implícita de Karen O–, junto con Will Sanderson y James Watkins a los teclados y las guitarras, se me antoja como una de las mayores sorpresas con las que mi lasciva mente ha tenido el placer de regodearse en los últimos meses.Chew Lips no pretenden que nos dejemos la vida en la pista de baile. Es más, para disfrutar en todo su esplendor de los diez cortes que componen su carta de presentación he tenido que poner hasta los topes el volumen de mi reproductor para poder apreciar de lleno ese universo gameboyista, bajos herederos de la escuela de Manchester, beats fantasiosos a la par que delicados y pianos fantasmagóricos que aparecen de la nada. Pero si algo remarcable puede sacar uno de este “Unicorn” es a la propia Tigs. Aunque intente emular a la agitadora de masas –estéticamente hablando– Alice Glass, la voz marrullera de Crystal Castles, la británica lleva acertadamente la batuta de todas y cada una de las canciones haciendo que caigamos rendidos a sus pies y creyendo a ciegas en esta versión mejorada de Yukimi Nagano ( Little Dragon).Con ese evocador punto de inicio que es “Eight”, donde la sombra de Everything But The Girl se hace más que palpable, uno se pregunta hacía donde irán los tiros. Pero las dudas se desvanecen con “Play Together”. Mamando del Atari y los 8-bits, este single fusiona a la perfección el poderío de los sintetizadores con una marcada línea de bajo al igual que en “Seven”, una pieza que le hubiera ido cuanto menos perfecta al debut de La Roux y que transpira clase por todos sus poros. Aunque uno tiene especial predilección por “Gold Key”, un medio tiempo cuyo crescendo no acaba de estallar del todo pero que es capaz de poner los pelos de punta a todos aquellos que reniegan a regañadientes de la efectividad de las baladas electrónicas.A lo Rilo Kiley, la banda se marca una particular oda a una de las anoréxicas más célebres de la historia, Karen Carpenter –con perdón de Kate Moos–. La pieza se titula “Karen”, y en ella las guirnaldas electrónicas pasan a un segundo plano en favor de una cíclica melodía de bajo. Y a pesar de que “Two Hands” hubiera quedado la mar de gustosa en el “It’s Blitz!” de Yeah Yeah Yeahs, los aires funk de “Toro” vuelven a dejar palpable que Chew Lips, más que hacernos mover como posesos, lo único que pretenden es que mastiquemos su propuesta sin necesidad alguna de engullir como cerdos, dándonos el gustazo de recrearnos en cada una de esas pequeñas perlas de tres minutos de duración que nos han puesto acertadamente en bandeja. Sergio del Amo

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar