Underneath The Pine Underneath The Pine

Álbumes

Toro Y Moi Toro Y MoiUnderneath The Pine

9 / 10

CARPARK / GREEN UFOS

Aunque estilísticamente estén muy alejados, este disco de Toro y Moi y el “Suburban Tours” de Rangers tienen en común una recreación ensoñadora y cálida de sonidos mainstream de finales de los setenta y principios de los ochenta, reprogramados desde posturas indie e incluso lo-fi –en el caso de Rangers– para sustituir el triunfalismo de aquéllos por matices emocionales más introspectivos. Así, el nuevo disco de Toro y Moi es, en apariencia, un álbum de sonidos extraídos de los catálogos de la música disco, y en especial de la rama cósmica. Sin embargo, el tono generalmente upbeat de “Underneath The Pine” no debería ocultar que también hay una cantidad significativa de tramos ensoñadores con un tempo más relajado, y también está la despreocupada voz de Chaz Bundick, más propia de un registro intimista. Este contraste entre una música celebratoria y un registro emocional introspectivo es una de las cosas que hacen tan especial a este disco.

“Underneath The Pine” tiene, por tanto, muchos más matices que los que se observan a simple vista. A pesar de su innegable atmósfera cálida y otoñal, el título del disco hace referencia a donde le gustaría ser enterrado. La muerte está presente desde el principio, pues comenzó a grabarlo un día después de enterrar a un amigo, aunque en las letras no es algo que se haga muy evidente, ya que, según el propio Chaz, tratan sobre relaciones con familiares y conocidos. Musicalmente, la muerte puede conectarse también con la influencia reconocida de compositores italianos con incursiones en el giallo como Piero Umiliani, presentes sobre todo en algunos sintes.

Hablando de los sintes, se ha insistido mucho en que éste es un disco alejado de la electrónica, y si bien es cierto que los instrumentos aquí son guitarras, bajos y percusión, son los sintes analógicos lo más destacado del disco: Chaz los hace sonar cósmicamente disco, experimentales al estilo de la electrónica europea de los sesenta, y con alguna escapada libre cercana al jazz. El efecto es en muchos casos psicodélico, e incluso hay cortes, como “Intro / Chi Chi”, “How I Know” o “Light Black”, que transitan por los mismos territorios recorridos por Broadcast en su tristemente truncada carrera.

Puede que la música de Toro y Moi haya superado ya el chillwave, esa etiqueta usada para referirse a la oleada de productores de dormitorio deslumbrados por la influencia de Panda Bear, apenas rastreable ahora en la voz de Chaz, pero la conexión más contemporánea sigue estando ahí, en la exploración de una sensibilidad limítrofe con el dream pop de Beach House ( “Before I’m Done”, “Good Hold”) o las tangenciales referencias al miedo en el título del disco, algunos sintes y el inquietante vídeo de “New Beat”, un miedo que es cada vez más el sentimiento predominante en la música actual: del witch house a las exploraciones esotéricas de Demdike Stare. Pese a todo, la sensación final aquí es de optimismo, gracias a temas tan contundentes como “New Beat” (Michael Jackson en su etapa “Off The Wall”) o “Still Sound”, que son los más efectivos e instantáneos, pero también gracias a la solidez con que consigue casi materializar ante nuestros ojos –Chaz reconoce que la sinestesia es una técnica que usa para componer– complejos y dinámicos paisajes sonoros como los de “Go With You” o la aterciopelada “Divina”, esta última bordeando a los Air de la banda sonora de “Las Vírgenes Suicidas”.

Bolas de espejos, sintes planeadores y oscilantes, percusiones fibrosas que anclan estas canciones en la música disco y el funk, vapores ensoñadores, ilusiones lisérgicas, sinestesia… No está mal para alguien cuyo anterior disco, notable pero más coyuntural, no permitía predecir una carrera más larga que la del chillwave. Quizás la clave está en cómo ha conseguido fusionar influencias americanas y europeas, la pulsión rítmica y la experimentación sonora en un disco bailable, emocionante e irresistible, sólido en cuanto a cómo los instrumentos dialogan entre sí, evidenciando unas innegables dotes compositivas que hacen que cada segundo de este disco tenga interés.

Iván Conte

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