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Álbumes

2562 2562Unbalance

8.1 / 10

2562  Unbalance TECTONIC

No ha tardado ni un año Dave Huisman en plantarnos otro disco largo delante de las narices. Tiene pinta el holandés de ser de los que no salen nunca de casa, todo el día esclavizado delante del ordenador y las máquinas produciendo música non stop, y de ahí que ese ritmo de trabajo haya dado ya para dos álbumes bajo su alias dubstep, 2562, y varios más en vinilo y para DJs techno como A Made Up Sound, que oscila entre un sonido duro y jacking, como mezclando el house holandés de Djax-Up-Beats, con la composición clínica del reciente híbrido entre techno profundo y dubstep anestesiado. Y “Unbalance” se nota que ha querido ser una evolución con respecto al precedente “Aerial” (Tectonic, 2008), ya que no se conforma ni con perpetuar una fórmula ni con seguir la corriente. Se intuye un proceso premeditado y consciente de maduración que al disco, hay que reconocerlo, le ha sentado de maravilla.

“Aerial” tenía mucho de disco pensado para Tectonic –sello de Bristol dirigido por Pinch y James Ginzburg, secuaz de Joker–, ya que era un dubstep oscuro y rocoso, en el que era difícil encontrar filigranas: en Tectonic habían estado grabando Random Trio, Skream, Jack Sparrow y Pinch, y Huisman lógicamente les servía bandejas de vinilo repletas de breaks con la textura del cemento y bajos que parecían el tendón de un culturista en plena exhibición de musculatura. Pero los tiempos cambian, no sólo para el dubstep –por supuesto–, sino también para Tectonic, que ha visto cómo la onda oscura del estilo ya no se lleva tanto, y por supuesto para Huisman, un productor al que no conviene encajonarle porque, como las fieras, se siente molesto y perdido. De este modo, el flamante “Unbalance” ha tomado finalmente una forma más libre, inexacta y sin seguir un patrón sonoro preimpuesto por la coyuntura. Los ritmos tienen un cierto swing de 4x4 deslizante –la influencia del techno líquido berlinés se acentúa aún más, a pesar de estar más disimulada–, y se adaptan a palmas, cambios de pie de apoyo en el ritmo, líneas de bajo sutiles y voces interrumpidas que indican que la influencia del sector más emocional y relajado del dubstep también le ha acabado llegando: hay mucho de Burial y de Peverelist en estas piezas, que tanto funcionan para el club como en casa. Ese era el reto.

Que quede claro que “Unbalance” es un disco 2562 al cien por cien. Las alusiones a otros productores son sólo para situarlo en un espacio común y para poder indicar con una cierta aproximación el tipo de sonido al que se ha ido dirigiendo. Cuando decimos que hay algo de Burial es porque el tempo es más suave, las texturas más emocionales –en su caso más luminosas; es un disco de primera hora de la noche o última de la tarde, no de medianoche cerrada– y las voces algo similares (cuando hay, que no es siempre: “Lost” es el mejor ejemplo). Cuando decimos Peverelist es por la densidad dub que subyace, y por la viscosidad techno del diseño de sonidos, pero igualmente podríamos haber mencionado a su paisano Martyn: este “Unbalance” y el “Great Lenghts” del susodicho Martyn tienen bastante en común, más de lo que tenía “Aerial”. Porque 2562 no sólo ha reforzado el vínculo con Detroit y Berlín en menoscabo de Bristol y Londres, sino que hacia el final del álbum se concede el lujo de experimentar con la cadencia de los ritmos, avanzando hacia un post-dubstep liberado de patrones estándar, que empieza a tener conexiones con el techno-jazz y la IDM ( “Yes/No”, “Who Are You Fooling?”). No es algo nuevo en la escena, pero es algo nuevo y bueno en él mismo, en su alma. No todos los discos pueden ser obras maestras, pero todos los discos deberían estar obligados a ser competentes y ser un paso adelante en la carrera de quienes los hacen. En ese sentido, 2562 ha cumplido con creces.

Juan Pablo Forner

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