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Kid Sister Kid SisterUltraviolet

7.1 / 10

Kid Sister  UltravioletDOWNTOWN

A mí Kid Sister me cae simpática, y lo digo en el primer párrafo para que esta crítica se entienda con todos sus matices. Y es que toda artista que luzca desvergonzada unos buenos jamones (véase Rihanna, Beyoncé o incluso Sara Montiel) ayuda a soliviantar mi complejo de piernas gordas. Pero vacilar de contactos –hablo de Pro-Nails– en el mundo del rap antes de publicar su primer álbum es algo que no ha sentado demasiado bien, supongo. Como cuando llega uno nuevo al trabajo, previo enchufe, y encima lo comenta con los compañeros en los momentos de descanso. Sin embargo, los singles que preceden a este “Ultraviolet” consiguieron desviar de nuestra mente el pensamiento de que Kid Sister era una enchufada más, al estilo Uffie, a.k.a. la novia de Feadz –¿de verdad nadie piensa que era la chica de los cafés en Ed Banger Records?–, para hacernos bailar de manera considerable. Quizás por ello, por contactos y skills, todos esperábamos algo más del primer álbum de la de Chicago.

Después de conocer el primer single, de ver el videoclip, de su primera actuación en televisión, de ver el estilismo y la portada de este “Ultraviolet” (¡ay, por Dios! Garrulismo puro, sólo le ha faltado utilizar la Comic Sans para el título) está claro que a Kid Sister hay que sacarla ya del saco de lo cool para pasar a considerarla en el mainstream, por muy novia de A-Trak que sea y por mucho que se vaya de party con Kanye West. Resulta curioso ver cómo su boyfriend también ha dado un giro hacia el terreno “hagamos-hypes-del-mercado- ringtone” con su proyecto junto a Armand Van Helden, Duck Sauce. A eso se le llama “en la pobreza y en la riqueza; en la salud y en la enfermedad”… No obstante, esta pisada por terreno comercial de la rapera de Chicago no tiene por qué significar un descarte absoluto del disco para nuestras playlist del iPod. Si se ha llevado con honor a Nelly Furtado, a Justin, a Missy Elliot, etc. no hay por qué agachar la cabeza cuando los colegas pillen el reproductor y salte este “Ultraviolet”.

El disco tiene temazos y eso es innegable. Además de contener sus anteriores bombas Control y “Pro-Nails”, “Right Hand Hi”, “Life On Tv” o “Get Fresh” ( si la base le funcionó a Dizzee…) cumplen de sobras el papel de hypes; pero siempre vistos desde el filtro de la pista de baile. Abstenerse aquellos que esperaban encontrar en Kid Sister a la nueva diva del rap USA, discípula de figuras del corte Queen Pen, Foxy Brown o Lil’ Kim. Kid Sister no opta al trono de reina del gueto, no ha entrado en la escena musical para traer historias de bandas callejeras, de alijos de droga y de ropa Fendi; Kid Sister opta al trono de dancing queen. Asumamos que está en el business para alegrarnos la velada, no para darnos lecciones de moralidad. A mí, particularmente, me la trae floja de qué hable Kid Sister porque cuando esté en la pista de baile haciendo bootyshake al ritmo de “Big N’ Bad” –qué rico ese sample de Don’t Go” (Yazoo)– bastante tendré con no derramar mi copa como para fijarme en las letras.El disco no aporta nada nuevo al mercado musical, no sienta las bases de un nuevo sonido en la amplia escena club friendly, y eso podríamos reprochárselo hasta la extenuación, más aún después de tres años esperando este trabajo y de haber contado con su novio, con Rusko y otros monstruos para la producción. Pero se puede ser benevolente, dejarse llevar por el último hueso de la columna y afirmar que Kid Sister tiene todas las papeletas para ser la primera piedra (porque los cimientos ya los ha cavado Dizzee Rascal) de un futurible revival de hip-house. “Ultraviolet” se asienta sobre las mismas bases del movimiento noventero: melodías sintéticas, bombos y cajas, vocales rapeadas, espíritu de fiesta. Ahora bien, como vuelvan Technotronic con los deberes hechos, Kid Sister se puede dar por muerta.

Mónica Franco

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