Two Thousand And Ten Injuries Two Thousand And Ten Injuries

Álbumes

Love Is All Love Is AllTwo Thousand And Ten Injuries

8.1 / 10

Love Is All POLYVINYL

Love Is All tienen todo lo que un grupo pop debe tener. Suenan frivolones pero se descubren profundos, tienen gracia divina para las melodías adhesivas y escriben canciones intuitivas, refrescantes y supercinéticas. Todos sus álbumes son una fiesta. “Two Thousand And Ten Injuries”, su tercero, es casi idéntico a los dos anteriores, “Nine Times That Same Song”, de 2005, y “A Hundred Things Keep Me Up At Night”, de 2008. Al menos igual de dinámico y efervescente. Sin dejar nunca de lado su espontaneidad ni su puntería pop, amplifica sólo lo bueno que ya conocíamos de Love Is All. Todos y cada uno de sus once temas dan la sensación de surgir en el momento en que se escuchan. La chispa prende al instante. Aún así, y a pesar del bombo que se le suele conceder a todo lo que viene de Suecia, nuestros protagonistas siguen siendo un secreto a media voz más allá de las fronteras invisibles del universo 2.0. ¿Por qué? Imposible de explicar.

Más liberados que nunca a la hora de escribir un disco –lo grabaron sin sello confirmado y en su propio estudio–, “Two Thousand Ten Injuries” fue registrado en cinta analógica de 24 pistas con la ayuda de Wyatt Cusick, ex-miembro de The Aislers Set. Cusick se encarga de mantener el tono desgarbado, vintage y crujiente del que siempre han hecho gala las producciones del grupo y las de amigos tipo Cause Co-Motion! o You Say Party. Asimismo, él fue el encargado de inculcarles las nuevas ganas por abrir su abanico estilístico que “2010 Heridas” encuentra. Se nota otro cuidado en el trato de los temas, escritos ahora con más tacto, mejor pensados aunque sin llegar a dejar de lado en ningún momento su característico fragor incandescente. Donde más claramente se ve es en “Take Your Time”, apropiación del “Canon En Re Mayor” de Pachelbel y uno de los tesoros mejor guardados del año (también el más oculto del disco, situado en su álgido final). Pero no hace falta irse tan lejos para descubrir a unos Love Is All siempre curiosones y aplicados, y menos estridentes que antes.

Casi al comienzo, “Repetition” nos presenta a los que podrían ser unos nuevos Bow Wow Wow, y “Never Now”, justo después, se abre a la amplitud de miras de los Blondie más maduros. Son dos ejemplos instantáneos de que hay mucho que rascar tras su frenética y cabezona apariencia: melodías en zig zag, guitarras cual cremalleras, coros efervescentes, cosquillas petazetas: “Bigger Bolder” y “Early Warnings”, dos de los mejores temas, explotan como fuegos artificiales e iluminan el cielo entero. También revolotean por aquí y por allá los estrógenos de The Au Pairs, Altered Images o The Slits (a quienes parecen guiñar el ojo en esa fiesta reggae que es “False Pretenses”). Con todas ellas y con las más actuales The 5.6.7.8’s comparten esa picardía por hacer sentir al oyente que todo lo que pasa en su música es divertido y eufórico, que ocurre sin vergüenza.

Pero, ¿quieren más? Aquí hay de todo: desde las semillas sesenteras más chiclosas hasta la rebelión de Olympia, pasando por la más reventona new wave y la abrasión post-punk de los setenta. Todo cabe, como bien ha dicho Everett True, en la idiosincrasia de un disco entendido según la tecnología de 2010 pero empapado de todas sus décadas inmediatamente precedentes. Porque lo único esencial aquí es pasárselo bien de la mano de pizpiretas y revoltosas canciones. Los amantes del pop en estado puro no necesitamos más. Love Is All representan el paradigma de banda que ha aprendido a crecer sin renunciar ni un ápice a lo que aspiraba cuando empezó en esto. Todo un ejemplo que, después de escuchar a Liliput con la misma atención con que ha estudiado a Television, ha sabido diseñar, justo a su medida, un sonido intransferible. Cristian Rodríguez

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar