Two Suns Two Suns

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Bat For Lashes Bat For LashesTwo Suns

7 / 10

Bat For Lashes  Two Suns

PARLOPHONE / EMI

“El pop se devorará a sí mismo”, leí una vez en una camiseta, paseando por un festival. Era (además del nombre de una banda, capitaneada por el compositor Clint Mansell) una gran verdad, que, conforme pasa el tiempo, adquiere más y más peso. De esa retroalimentación, canibalismo del pop, surgen fenómenos recientes, tan inexplicablemente fascinantes como Bat For Lashes, que usa cien mil referencias para acabar creando un sonido batidora que no termina de sonar personal, ni convincente, pero que es más que curioso. Es lo que se llama el post-modernismo: a veces, paradoja, suena a cosas que podrían ser detestables, pero lo hace muy, muy bien. Indecisa entre el mainstream con el que coquetea (vendría a ser la respuesta inteligente, sofisticada, a las neo divas del pop de inspiración retro) y la independencia, el atrevimiento, la osadía formal (ya sólo la colaboración del oscuro y huidizo Scott Walker en el tema final, la desnuda “The Big Sleep” legitima de algún modo su propuesta), la británica Natasha Khan ha ido deshaciéndose de compañeros de banda y ha convertido Bat For Lashes en su vehículo de expresión. Y este “Two Suns” es su pieza clave. Especie de disco conceptual en el que uno puede llegar a perderse (una historia de amor protagonizada por una tal Pearl), en su segundo largo como Bat For Lashes, Khan juega a ser muchas mujeres, y recoge, glosa y, finalmente, desintegra, toda una tradición de voces (en todos los sentidos) femeninas: la cosa va desde Stevie Nicks hasta Björk, de PJ Harvey a Tori Amos. Moviéndose entre la nostalgia ochentera ( “Pearl’s Dream”, la épica “Sleep Alone”, que suena a una mezcla imposible entre Björk y ¿ Mike Oldfield?, o el piano de “Moon And Moon”, una preciosa canción que uno imagina perfecta para los títulos de crédito finales de cualquier película de las de antes) y la intensidad existencialista de los noventa (el aroma a clásico de “Siren Song”, que la hermana con la expresividad histérica de la mejor Tori Amos, el amenazante aire gospel fronterizo de la tensa “Piece of Mind”; la electrónica abstracta, casi tribal de “Two Planets”), este extraño disco se guarda, además, una carta en la manga en forma de single definitivo: “Daniel”, delicado, hermoso synth-pop con tintes oscuros dedicado al Daniel Larusso de “Karate Kid”, que apela tanto a la nostalgia (y con bastante arte) y a la memoria como al subconsciente; reproduce un formato de canción que, en el pasado, cuando éramos niños, escuchábamos una y otra vez, en la radio, en las películas, en los anuncios; es una extraña canción que nada tiene que envidiar a lo oído en el nuevo de Pet Shop Boys, por ejemplo y que contiene un hermosísimo arreglo de viola que justifica un disco. Espejo de muchas caras, Bat For Lashes (Natasha Khan) es muchas mujeres, es PJ Harvey, pero también Pat Benatar, es Bonnie Tyler (dicho sin ironía ninguna) y Kate Bush. “Two Suns” es, en definitiva, como una fiesta de disfraces con un final inesperado, de cuento fantástico: tras todas esas máscaras, detrás de todos esos disfraces se oculta una sola persona. Una mujer que es todos los invitados de la fiesta.

Fernando Navarro

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