Twist Again Twist Again

Álbumes

Bodies Of Water Bodies Of WaterTwist Again

7.8 / 10

Bodies Of Water  Twist Again THOUSAND TONGUES

Cambios a la vista para el matrimonio de Los Ángeles formado por David y Meredith Metcalf. Se han decidido a tener un hijo, sus compañeros fundacionales del grupo les han abandonado y, tras volcar todas sus energías en los fastuosos Music Go Music… ¿qué? Pues han escrito “Twist Again”, el álbum perfecto con el que hacer que todo vuelva a girar de nuevo. Para dar forma a este tercer trabajo, los Metcalf se construyeron un estudio casero, regresaron a su sello tras editar para Secretly Canadian y perpetraron el renacimiento que el proyecto necesitaba. “Twist Again” es la prueba palpable del importante giro gestado en el seno de una banda que ahora se toma la vida, y por consiguiente su música, de una forma más íntima y sosegada, bastante alejada de los parámetros expansivos que nos hicieron emparentarles con Arcade Fire y similares. Aquí, Bodies Of Water atan en corto los delirios de antaño y optan por sublimar la máxima del “menos es más” de una manera meridiana y bastante gráfica también: donde antes abundaban los temas profusos en duración, ahora sólo dos se atreven a sobrepasar los cuatro minutos.

“Twist Again” suena a borrón y cuenta nueva, a capricho casero, a reformulación de premisas mucho menos escarpadas que las cordilleras atravesadas con sus álbumes anteriores. Sus habituales colores chillones han mudado hacia unos tonos ocres y pastel, consiguiendo que se imponga recuperar el título de su debut de 2007 para hacer nuestro aquello de “ears will pop & eyes will blink”. Porque esto es pop para disfrutar con los ojos cerrados y los oídos abiertos, puro y vulnerable, curiosa e inteligentemente sutil. Un pop pálido que, demostrada su innata facilidad para coquetear con todo tipo de padrinos musicales (del soul al doo-wop, del disco al gospel), se abre a nuevas sendas echando la vista atrás, dejando claro que desde aquí ahora pueden apuntar a cualquier lado.

“Twist Again” no es recargado ni ostentoso, pero transmite una admirable sensación: la de que en su interior todo está por descubrir. El secreto de tal singular delicatessen radica en la manera que sus protagonistas tienen de conjugar las dosis exactas de tristeza y esperanza. Majestuosas, sus voces se conjugan a la perfección reservándose cada una para sí momentos de drama con los que brillar en solitario: Meredith en esa perla folk que es “Lights Out Forever”, y David jugando a ser ahora Scott Walker en “Mary, Don’t You Weep” y luego Jarvis Cocker en “New Age Nightmare”. Cuando deciden unir sus bocas en una, el resultado es igual de exquisito: “Like A Stranger” sabe a los mejores besos de Magnetic Fields. Pero no es sólo cuestión de interpretaciones. El abanico de posibilidades sónicas lo menean con un clasicismo tan bien entendido ( “Ever With Us”) que resulta imposible negar el cariño que suplican “Open Rhythms” y su reverso upbeat “In Your Thrall Again”, resistirse a los noventa segundos de ese cielo spectoriano en el que flota “Triplets” (hermana del sixties sound revisited que se gastan parejas contemporáneas como Tennis y Cults), o no deleitarse con una “One Hand Loves The Other” que, como alguien bien han dicho por ahí, evoca nada menos que a Philip Glass. Cada canción tiene su encanto particular y todas juntas dan forma a un inmarchitable ramo de flores.

Cristian Rodríguez

“Open Rhythms”

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