Twins Twins

Álbumes

Ty Segall Ty SegallTwins

7.8 / 10

Todas las reseñas que leas sobre “Twins” van a incluir el dato. Estamos ante el tercer largo que Ty Segall entrega en 2012, un ritmo que nos parecerá inaudito o cuanto menos admirable pero que tiene su lógica. Durante la época ante la que nuestro protagonista gusta de arrodillarse, finales de los sesenta, grabar y editar tantísimo era moneda de cambio para las mejores bandas de la historia. Lo destacable en Segall, sin embargo, no es sólo eso, la cantidad, sino también la calidad. Y la polivalencia. Cada trabajo entregado este año ha sido con una formación diferente, desdoblamientos varios -como esa brutalidad llamada “Slaughterhouse” o el cachondo “Hair” –que le han ayudado a perfilar aún más su poliédrica personalidad rock. Consagrado el año pasado con el sobresaliente “Goodbye Bread”, el de San Francisco ha logrado algo bastante difícil: que su público se acerque a sus nuevos trabajos sin saber con cuál de sus facetas irá a encontrarse pero absolutamente seguro de que, sea esta cual sea, estará a la altura.

Dedicado a la ciudad de San Francisco y con agradecimiento especial a Neil Young en el libreto, “Twins” no es un disco redondo en la línea de “Slaughterhouse” o “Goodbye Bread” pero sí funciona tan eficaz y heterogéneamente como “Hair” y “Melted” (2010). En una maniobra curiosa el año en que bandas hermanas como Thee Oh Sees y Sic Alps han optado por limpiar y plancharse el traje, Segall se ha embadurnado con toda la grasa acumulada en sus más recientes proyectos hasta el punto de que “Twins” podría definirse como un atajo residual donde han ido a parar gran parte de las ideas de los cuatro discos citados. Por ejemplo, a “Inside your Heart” ( “Oh, doctor! Won’t you tell me please: is it living inside of me?”) le salpica la roña de esa bola de fuego grabada junto a su Ty Segall Band, mientras que “Who Are You” se deja contaminar por la vibrante energía que irradia el proyecto perpetrado junto a White Fence. Del mismo modo, una balada como “Gold On The Shore” recuerda a algunas de “Melted”, al mismo tiempo que otros cortes retrotraen al tono seco y correoso de “Goodbye Bread”. Es el caso de “Handglams” o “Ghost”, cuya melodía vocal y el entramado noise en que se parapeta la canción recuerdan con fuerza a “Where Our Head Goes”, tema del año pasado.

Como en casi todos sus trabajos, aquí no faltan alusiones continuas a su cabeza y su cerebro, despendolados, siempre a punto de explotar según las letras. De esa mente salen disparadas melodías como remolinos, apabullantes bases rítmicas y un chorro constante de energía garagera. El metraje brilla con gran fuerza en algunos momentos, sobre todo en su primera parte gracias al inmejorable inicio de “The Hill”, al petardazo surf escuela Cheap Time de “You’re the Doctor” y a una “Would You Be My Love” digna de Wavves; pero no acaba por conquistar la soberanía ni la franqueza del que continúa siendo su mejor trabajo. Sí, “Goodbye Bread”, no me harto de decirlo, el que sigue siendo el disco más perdurable de un artista al que le encanta prender mecha y autoinmolarse a cada paso, como bien demuestra este incendiario nuevo ejemplo.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar