Turning Down Water for Air Turning Down Water for Air

Álbumes

James Yuill James YuillTurning Down Water for Air

7 / 10

James Yuill Turning Down Water for Air

MOSHI MOSHI / NUEVO MEDIOS

Pop agradable y elegante planteado con guitarra de palo y rematado con bases electrónicas deudoras del mundo de Morr Music, letras melancólicas que plantean las dudas usuales sobre lo poco agradecido que es el mundo con la gente que muestra y demuestra una sensibilidad exacerbada. O sea, quejas de nerd enamorado de esas de mandar a tu vecino el tierno al cuerno o abrazarlo o recomendarle una buena terapia o sentir esa dulzura de la tristeza dulce que nos ocupa cuando no nos da la gana ver la realidad como es.

James Yuill es poco dado a la promoción indiscriminada en la red. Hay muy poca información sobre él, y de momento, prácticamente ningún comentario sobre un artista británico que ya va por su segundo álbum. “Tuning Down Water for Air” puede ser su reválida, el conjunto de canciones tiene un tono más o menos constante, y aunque sería de agradecer que no hubiera demasiados momentos bajos, el hecho es que estas doce canciones tienden peligrosamente a la uniformidad aunque no sean tan semejantes como pudiera parecer en una primera escucha. A pesar de que muchas de las bases tienen que ver con aquel proceloso mundo que se llamó indietrónica hace casi diez años, cuando se despedaza el álbum empiezan a aparecer el gusto por las percusiones electrónicas saturadas de la escuela de Ed Banger y las ganas de fiesta. Ese “No Pins Allowed” elegido como primer single, pesa demasiado en el disco. De esta manera, se hacen evidentes dos tipos de escucha diferentes del álbum, la que se avanza aquí al principio, en la que las canciones de amor doliente o dulce están por encima, y en la que prima el laptop sobre la guitarra, en la que Yuill termina por parecer un émulo tardío de la electrónica europea. Todos los elementos son de sobra conocidos, e incluso su combinación, en ese sentido, el conjunto termina siendo cansino. Hay que reiniciar el disco y olvidarse del esnobismo para que aparezca un autor verosímil, que sea honesto o no, parece que todo lo que canta o susurra le sale de las tripas, y que no puede escribir sobre otra cosa porque no hay nada más que le motive que el amor de cada día. Tú decides si te apetece eso. No vas a encontrar nada más en este disco, pero cuando triunfan las ideas irracionales de la pena dulce, tampoco se le pide mucho más al cuerpo que lo que hay aquí.

Jorge Obón

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