Truffles Truffles

Álbumes

Miniature Tigers Miniature TigersTruffles

7.4 / 10

Miniature Tigers Truffles MODERN ART RECORDS

Los pequeños tigres de Brooklyn despiden el año con un álbum de versiones tan ecléctico como apetecible, llamado curiosamente (en el sentido de apetecible) “Truffles”. Tras desapachar un estupendo (y vibrante y, sí, muy indie, en el que sentido en el que fueron indies The Sundays allá por mediados de los 90) segundo disco ( “Fortress”), el pasado mes de julio (con homenaje a Nabokov incluido, o el pop terso de “Lolita”), Miniature Tigers vuelven a la carga con un álbum que al parecer se grabó en casa (en el sentido más literal de la palabra, pues se grabó en la habitación de Charlie Brand) y que mezcla a Madonna con T.Rex, a los Everly Brothers con Animal Collective y a la Velvet con ABBA. Sí, todo un banquete que los chicos de Brand convierten en una caja de bombones de llamativos colores ( indies, esto es, con camisetas a rayas) y guitarras que a ratos suenan como trompetas (o cómo convertir el rudo “Life’s a Gas” de T.Rex en una balada pop encantadoramente encantadora).

Pero empecemos por el principio. ¿Y dónde empieza un disco de versiones? En la selección de temas. Y creedme, elegir un hit de la talla del (injustamente) olvidado y, sí, admitámoslo, a ratos sonrojante (pero igualmente enorme) “Take a Bow” y convertirlo en una pieza de cámara pop a dos voces (la segunda muy Beach Boys, aprovechando el rincón de coros que Madonna olvidó), dice mucho de Charlie y sus chicos. En primer lugar, que aman la música (y los hits olvidados) por encima de todas las cosas. ¿Y en segundo? En segundo lugar no temen al lobo, ni siquiera cuando se viste de Leonard Cohen: entonar “Fingerprints” en plan villancico pulp perfecto para sonar una tarde de sábado en un abarrotado Wall Mart (¿por qué no?), es, cuanto menos, admirable. Pocas veces Cohen ha sonado tan cool. Todd Rundgren tampoco. Su “I Saw the Light” brilla como brilla el parachoques de tu coche favorito (sin duda es el mejor corte del álbum).

¿Y qué hay de Abba? Bien, ahí está Brand. Un chaval que creció en Arizona y probablemente nunca se haya planteado de dónde demonios salió una banda como Abba (o, mejor dicho, dónde acabó, o empezó todo: sí, Eurovisión), la transforma en modesto himno del freak folk (oh, a Kimya Dawson le encantaría). Sí, modesto, como todo el álbum. Sí, se nota que se ha grabado en una sola toma (y en algunos casos, como en el de “I’ll Be Your Mirror” con un solo tipo tras la guitarra: el propio Charlie, que, como podemos comprobar, no es muy bueno silbando), pero esa es precisamente su mayor virtud, porque quizá lo único que comparten todos los temas elegidos es la sobreproducción original (cada uno, a su manera, por supuesto, no pueden compararse las serpentinas de Abba con la sucia metralla de “Ruby Tuesday” de los Stones ni con el algodón de azúcar del “All You Have To Do Is Dream”, de los Everly Brothers). Lo único que han hecho los chicos de Brand es meterlos en su cuarto (apartando a “Kids On Holiday” de los retorcidos giros progresivos de Animal Collective y a “The Very Thought of You” de su dueño, Ray Noble) y desnudarlos. El resultado es notable. Más que una rareza, otro vistazo a un puñado de éxitos, sí, olvidados.

Laura Fernández

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