True North True North

Álbumes

The Occasional Keepers The Occasional KeepersTrue North

7.6 / 10

LTM

Hablar de Bobby Wratten como el culpable de parte del pop más sublime y sugestivo surgido en Gran Bretaña en los últimos quince años puede parecer una tontería. Es probable que no haga falta reivindicar a Wratten como el compositor brillante, despierto y sensible que es. Seguramente sea mejor escuchar cualquiera de los discos de The Field Mice o Trembling Blue Stars y convertir estas líneas en un puñado de frases obvias y demasiado torpes. Pero hay cosas que nunca está de más decir. Ocupado en revitalizar su manera de entender el detallismo del sonido y la melodía con Trembling Blue Stars, Wratten supo encontrar espacio para colaborar con dos de los componentes ( Caesar y Carolyn Allen) de uno de sus grupos favoritos ( The Wake) y el productor Ian Catt (Saint Etienne) en un nuevo proyecto de estudio, The Occasional Keepers. Una colaboración que se materializó en “The Beauty of the Empty Vessel” (LTM, 05), su primer álbum. Tres años después, “True North” concreta y define un poco más los paisajes y las atmósferas de su predecesor. La continuación de aquel debut es un disco más inmediato, menos acuoso, llevado por la inercia del ritmo y sus texturas, por el masaje de sus ambientes y el peso narrativo de algunas de las letras más evocadoras que el ex–Field Mice jamás haya escrito. Las visiones de “If the Ravens Leave”, el primer corte, ponen al oyente sobre aviso. La radio encendida, el tedio de días y noches interminables, cuervos sobrevolando una ciudad que podría ser Londres y un Imperio en peligro; ésa es la escena. Una línea de bajo sintético se levanta sobre la canción. Es parte del mismo misterio que afecta al instrumental “The Cricket Laced Midnight”, a la preciosa “Leave the Secret There Forever” o al homenaje en clave elegíaca a la aventura de Tony Wilson, explícitamente titulado “Factory Records” (casa de The Wake durante sus dos primeros discos, antes de su fichaje por Sarah Records). “I’ve Realized” abre un claro con varias bandas en el recuerdo y una melodía indeleble, además de algunos de los versos más inspirados ( “The forest is connected to the future”), “Snow and Feathers” expande una órbita hecha con guitarras y electrónica, y “A Distant Piano on a Foggy Night” cierra el disco con Carolyn Allen leyendo un parte marítimo sobre una base electrónica, un órgano, delays y ruido de fondo. Rumbo norte.

Juan Monge

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