Tron Legacy Tron Legacy

Álbumes

Daft Punk Daft PunkTron Legacy

9.1 / 10

Daft Punk  Tron Legacy WALT DISNEY RECORDS

Técnicamente, Daft Punk ya cuentan con una banda sonora en su currículum, siempre y cuando se opine que el destino último de “Discovery” (2001) era el de acoplarse con las imágenes del dios Leiji Matsumoto en el mediometraje animado “Interstella 5555”. También técnicamente, Daft Punk habían estado involucrados en el acabado de un film, siempre y cuando se opine que ese ‘Gerry con robots’ titulado “Electroma” es una película y no un bostezo. Pero nunca, en realidad, la pareja francesa había estado tan en contacto con una película de alto presupuesto y con el encargo de escribir una música para la ocasión como ahora. “Electroma” era su película aunque no incluyera su música, y “Discovery” era su disco, aunque luego fuera injertado en un anime para todos los públicos. “Tron Legacy”, en cambio, es otra cosa. Es el blockbuster más esperado de las navidades y la secuela de un film que marcó una época e inició la estrecha relación que hoy existe en el cine entre gráficos generados por ordenador y acción real. “Tron” (Steven Lisberger, 1982), en su día, también se observó como un pequeño fracaso –no reventó la taquilla como lo había hecho “E.T.”, ni marcó un hito masivo en la ciencia-ficción de aventuras como “Star Wars”–, pero por muchas razones se convirtió en una cinta de culto para esa generación que vivió su infancia a principios de los 80 y vio en obras como esa –y en los primeros videojuegos para Spectrum y Amiga, y en la nueva tecnología doméstica, como el vídeo VHS– un anticipo del futuro.

Para la productora Disney, que ya fue responsable de la “Tron” original, no era fácil escoger una firma para el soundtrack de la secuela digital y en 3D que ha dirigido Joseph Kosinski. Jason Bentley, quien ya fuera asesor musical de la primera entrega de “Matrix”, sugirió que Daft Punk era el equipo idóneo para aceptar el encargo, y a pesar de que no cuentan con experiencia en bandas sonoras (“Discovery”, en verdad, no lo era) ni en estar en películas (“Electroma” era otra cosa), la corazonada de Bentley era la correcta. Primero, porque Daft Punk son hijos de “Tron”: la pirámide de la gira de “Human After All” y su neón, sus cascos de robot, sus armaduras de neopreno, son como las de aquellos personajes de la película que parecían un cruce entre los romanos en blanco y negro de “Ben-Hur” (la versión muda de Cecil B. DeMille) y las efigies hieráticas de Kraftwerk en la portada de “Die Mensch Maschine”). Segundo, porque “Tron” fue una película que apostó por la informática y la electrónica hasta las últimas consecuencias incluso a riesgo de resultar kitsch, y en el proceso de postproducción se decidió que la música la escribiera Wendy Carlos (nacido Walter), pionero virtuoso del sintetizador Moog que previamente había participado en los scores de “El Resplandor” y “La Naranja Mecánica”. La banda sonora original de “Tron” era como música romántica wagneriana con sintes de alta gama, un trabajo dinámico y pétreo a la vez que se cuenta entre los más sólidos de la electrónica “culta” de aquellos años. Y Daft Punk, mucho más que cualquier compositor asentado de Hollywood, están preparados para tomar ese testigo.

Al empezar a sonar este “Tron Legacy (Original Motion Picture Soundtrack)”, sorprende que suene “a banda sonora”. Es normal, porque el nombre Daft Punk es sinónimo siempre de disco-house gomoso y hits de club. Pero que sean maestros de la música de baile no significa que sean imprudentes, y por supuesto “Tron Legacy” es una banda sonora pensada para una película de alto presupuesto, con una orquesta de cien músicos y siguiendo la escritura que hubiera garabateador James Newton Howard. De hecho, la sintaxis de Daft Punk aquí es próxima a la del maestro actual –y desde hace años– de Hollywood, el alemán Hans Zimmer: sintetizadores profundos, de largas notas, que envuelven la experiencia auditiva, y que en los temas de “Tron Legacy” suenan mucho más oscuros que los del soundtrack de “Origen” y casi tan escalofriantes como los de “La Delgada Línea Roja”. Pero el desparpajo de Daft Punk es mucho mayor. Conocen las reglas, pero no las respetan a rajatabla, y si el guión lo exige (como exige a veces el desnudo integral de una actriz), ellos enchufan interludios bailables marca de la casa: “End Of Line”, “Derezzed”.

Hablando de reglas, la existencia de una “Overture” y un “Finale”, como en las grandes bandas sonoras de la edad dorada de Hollywood –piensa, por ejemplo, en la que escribió Alex North para “Cleopatra” o Miklós Rózsa para “Quo Vadis”–, indica que Thomas Bangalter y Guy Manuel de Homem-Christo saben lo que se traen entre manos. La referencia a dos peplums tampoco es casual: si haber visto “Tron Legacy”, uno se la imagina como una moderna cinta de gladiadores y de duelos ( “Disc Wars”), como ya era el primer “Tron”, y además tiene mucho de fanfarria olímpica, de épica atlética, como lo fuera el soundtrack de “Carros De Fuego” que escribió el griego Vangelis.

El punto de partida del primer soundtrack de Wendy Carlos se prolonga también en una línea que lleva hacia los más visibles representantes de la banda sonora electrónica en los años setenta y ochenta, una disciplina que Daft Punk también parecen saber respetar: hay ecos de Eduard Artemyev y del citado Vangelis, pero no se quedan en lo retro, ni tampoco consideran que sea suya la guerra de barnizar de electrónica el cine de ciencia-ficción. Aquella batalla ya está perdida, se desperdició una oportunidad hace años como bien explicaba Simon Reynolds en un artículo al respecto en el número 2 de la revista Loops. Y es que la banda sonora de ciencia-ficción nunca ha sonado realmente futurista. Daft Punk tampoco van por esa vía, pero consiguen algo mejor incluso, que es darle en “Tron Legacy” otro empaque a la moderna banda sonora mainstream. Las cuerdas, los sintes y los himnos se infiltran en la piel y te dicen que la película no sólo será buena, sino grandiosa y trepidante, con sólo escuchar los zig-zags analógicos de “The Son Of Flynn” y “Arena”, la cabalgada de timbales de “The Games Has Changed” o las cuerdas mortuorias (puro Barber) de “Adagio For TRON”. Es música majestuosa, inolvidable, y además téngase en cuenta un par de detalles: pertenece al ámbito de la música neoclásica de Max Richter y Jóhann Jóhannsson –para situarse a su misma altura– y, por si fuera poco, en un año en el que lo analógico y el sintetizador retro han estado en el centro de la actualidad gracias a los neo-cachorros kosmische, han venido Daft Punk para aportar un grano de arena que en realidad es un diamante. No es una exageración: esta magna opus tiene visos históricos. Si no gana el Oscar, tendremos problemas.

Javier Blánquez

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar