Trill O.G. Trill O.G.

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Bun B Bun BTrill O.G.

7.5 / 10

Bun B Trill O.G. RAP-A-LOT RECORDS

Con el legado de UGK definitivamente finiquitado, a no ser que en breve presenciemos el lanzamiento de otro disco con material inédito o pendiente de publicación –nunca se sabe: a los casos de 2Pac o J Dilla me remito–, Bun B retoma su trayectoria en solitario, la de la trilogía o Trillogy de sus andanzas sin el extinto Pimp C, para intentar aprovechar el buen momento de popularidad y respeto unánime que ha logrado entre la comunidad hip hop. Tan sólo hace falta echar un vistazo a los lanzamientos de los dos últimos años, con múltiples colaboraciones y cameos de nuestro protagonista, algunos de ellos, además, ligados a referentes de la Costa Este, para darnos cuenta de que en este tiempo el rapper de Texas ha vivido una segunda juventud artística. Me parece lícito y del todo merecido que quiera exprimir ese estado de bonanza popular: después de luchar durante casi dos décadas para ser algo más que una celebridad local y un icono escénico sin incidencia en las listas de ventas globales, le ha llegado el momento de recoger lo que sembró al frente de uno de los mejores grupos de rap de todos los tiempos.

La manera de rentabilizar esta buena racha está muy definida y en cierto modo era predecible: conseguir un sonido de consenso para perfilar su nuevo álbum, fiel a las raíces sureñas, pero también más domesticado y accesible para el gran público. De la misma forma en que el canto de cisne de UGK era una soberbia exploración de campo del rap de Texas, con una apabullante selección de beats húmedos y orgánicos, en “Trill O.G.” prima la fórmula más caliente ahora mismo en el circuito, un mosaico estilístico y expresivo que trata de establecer una conexión virtual entre los tres grandes prototipos de sonoridades sureñas: la senda Young Money, aquí ampliamente representada por Drake y su fiel escudero en los beats Boi-1da; la vía Young Jeezy, de talante más bombástico y agresivo; y la huella Rap-A-Lot, menos presente de lo deseado pero aún vigente y protagonista en la grabación.

Boi-1da y Drake salen muy airosos de la compleja contienda de dotar al sonido recio, añejo y algo rústico de Bun B de mayor pericia comercial, melódica y pop. Sus dos aportaciones brillan y aúpan al álbum a sus cotas más altas y exigentes, por mucho que “It’s Been A Pleasure”, uno de los momentos cum laude del álbum, no deje de ser una canción antigua de Drake, que podréis encontrar en alguna de sus mixtapes, ahora reciclada para despedir por todo lo alto el tracklist. Tiene polvo y telarañas, pero es emoción al rojo vivo, puro fuego. También se alcanza la excelencia en aquellos instantes, muy espaciados, insisto, en los que nuestro hombre se centra en la vieja escuela de Houston y Texas: “Chuuch”, una entrada que pone el listón alto con su cóctel de gospel, bajos gordos, funk sudoroso y rimas agresivas; o “Ridin’ Slow”, con el tempo al ralentí, los coros vocales y la base rítmica funkoide.

Sin embargo, los dos episodios más relevantes y excelsos del lote esconden, a su vez, las dos grandes sorpresas del contenido. Primero, el ya radiado y asimilado encuentro con DJ Premier en “Let ‘Em Know”. De acuerdo, la producción no figurará en el top 10, ni tampoco en el top 20, de los mejores beats de su carrera, pero se come al resto de competidores del álbum con bastante facilidad. No sólo consigue llevar a su terreno a Bun B, cuando lo fácil para un beatmaker de Nueva York podía haber sido entregar una base de inspiración sureña y tira millas, haciendo gala, una vez más, de una personalidad arrolladora que nunca pierde fuelle, sino que además inyecta mucho drama y emoción a su discurso. Es un single redondo, así de claro. El segundo gran momento llega con “Right Now”, con dos invitados desde el más allá: Pimp C y Tupac Shakur, juraría que con sendos versos inéditos, quién sabe si enviados vía ouija.

Y ahí acaba la excelencia. Pegotes chirriantes como “Trillionaire”, con el pesadísimo T-Pain, o cómo arruinar una canción solo con un estribillo, o “All I Dream”, sobrecargada de azúcar, desdibujan el balance global, que también acusa la presencia de tres o cuatro temas más de relleno, sosos, auténticas medianías, que frenan el avance del disco. “Trill O.G.” se reivindica como una obra esencialmente emocional y aperturista, pero convence más en la primera de las dos facetas. Cuando apela a la epidermis, a los sentidos, cuando juega con las melodías y los resortes más palpables de la emoción, el triunfo es consistente, seguro y reparador, probablemente el más rotundo de sus tres títulos en solitario; pero cuando intenta fusionar todas las corrientes posibles que agitan el mapa sureño actual, cuando busca con ahínco el consenso y la proyección comercial, con una atiborrada mezcla de autotune, coros femeninos, R&B y producciones más ligeras, el resultado es más discutible y desequilibrado. A punto de cumplir los 40, Bun B quiere su parte del pastel. Nadie le culpa. Al contrario: estamos encantados que haya decidido hacerlo con un disco tan competente, pero empieza a ser evidente que echaremos más de la cuenta al eterno Pimp C. David Broc

Bun B Ft Drake - It´s Been A Pleasure Bun B - Chuuch [Trill OG]

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