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9 / 10

Sleigh Bells MOM & POP / NEET RECORDINGS

No sé si le pasa a todo el mundo, pero a veces escucho discos y sé con una primera escucha que los voy a quemar hasta que se desintegren. No sólo porque me encanten personalmente, sino porque también puedo llegar a prever que van a aparecer sobremanera por mi entorno. El disco para irse a la playa, el disco para hacer barbacoas en la terraza, el disco para hacer botellón en casa, el disco para poner en el coche camino de algún festival veraniego o de vuelta de alguna noche loca en el extrarradio. En otras palabras, un digno sustituto de lo que fue en su momento “ Arular” de M.I.A. La inglesa no sabrá cantar, pero después de poner en circulación este “ Treats” bajo el abrazo de su propio sello no se le pude negar que tiene un GPS para localizar el hit y explotarlo. Aunque el mérito no sea directamente suyo.

Sleigh Bells es la historia de Derek Miller, ex guitarrista del grupo de hardcore Poison The Well, que estando en el lugar adecuado en el momento pertinente conoce a Alexis Krauss, una camarera con inquietud musical que había hecho sus pinitos como vocalista. Con la fortuna de su parte, Miller encuentra en la voz bipolar de Krauss –a veces límpida dulzura, a veces fanfarronería de barrio– el complemento perfecto para su orgía de guitarras, cajas de ritmos y mucha distorsión. La fórmula triunfa en Nueva York (al parecer, la fortuna volvió a sonreírles al poner a un periodista musical en el círculo social del dúo); y si has triunfado en la capital del mundo, tienes la mitad del camino hecho. Lo siguiente es llegar a los oídos de Diplo para acabar teloneando a Major Lazer, caerle en gracia a M.I.A. y ponerle fecha y forma a su debut.

El peso de la composición y la producción recae en Miller, hardcoreta no arrepentido pero sí desengañado con una comunidad lo suficientemente ortodoxa como para que te tachen de vendido a la mínima de cambio. De hecho, no creo que muchos adeptos de Poison The Well acaben rindiéndose a las baterías con flow y los estribillos inteligibles y facilones de “ Infinity Guitars” o “ Run The Heart”. Sí que lo harán aquellos que vieron con buenos ojos como Travis Barker unía sus fuerzas a DJ AM –ahora sustituido por A-Trak– porque la fórmula es parecida: juntar las mejores sensaciones del hardcore punk con lo más vendible del mainstream. Ahí están “ Kids” (titulada “ Beach Girls” en la demo del dúo) o “ Riot Rhythm” para corroborarlo. Éstas, acompañadas de “ Tell’em” e “Infinity Guitars”, conforman diez minutos de éxtasis para los amantes del air guitar. A estos cuatro temas se podría haber sumado “ A/B Machines” y esos punteos tan de western (parecen calcados a los que usó Major Lazer en “ Hold The Line”) que se encuentra al final del disco. La cosa baja de revoluciones, de intensidad y de distorsión en el ecuador de la cosa. Sin dejar de ser buenas, “ Run The Heart” o “ Rachel” explotan el invento en sus sensibilidades más pop, llegando al cénit en “ Rill Rill”, donde son las guitarras –en este caso acústicas– las que acompañan a la voz de Alexis Krauss y no al revés en un tema con altas dosis de carga cinematográfica.

A estas alturas, todavía queda la traca final. Traca de mascletà, larga, redundante, estruendosa y explosiva. “ Crown On The Ground” despierta cualquier ápice de trance bucólico alcanzado con “ Rill Rill” a base de distorsión y, si el oído no me falla, prácticamente los mismos cuatro acordes de “ Heartbeat” de The Knife. En “ Straight A’s” Krauss saca a la riot grrrl que lleva dentro durante minuto y medio que parece robado de Crystal Castles. “ Treats” no hace más que redundar en la brillante idea de Miller de adosar una voz con tirada pop al cuatro por cuatro del hip hop y engalanarlo todo con la energía eléctrica de las guitarras y un montón de distorsión. El chico tiene un don para las melodías, que se acomodan en tu cabeza desde el primer momento y te acompañan a lo largo del día. Es la enésima vez que escucho el disco y, además de seguir pensando que va a ser hit del verano, no pudo quitarme de la cabeza a Lil Wayne y “su” guitarra en la portada de “Rebirth”. No era tan difícil hacer un disco de pose hip hop con un montón de guitarras rockeras, Wayne… Sleigh Bells te saluda con un gran: “ zas, en toda la boca”.

Mónica Franco

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