Travellers In Space And Time Travellers In Space And Time

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The Apples In Stereo The Apples In StereoTravellers In Space And Time

7 / 10

The Apples In Stereo  Travellers In Space And Time Y EP ROC RECORDS

Escuchando lo nuevo de The Apples In Stereo (miembros del colectivo Elephant Six Recording Company), uno tiene la sensación de que han logrado efectivamente producir como lo harían unos marcianos The Beach Boys, pero lo de pretender parecerse a The Velvet Underground o, por ejemplo, a Black Sabbath, se queda, sobre todo en el último caso, en las pintas del cantante adicto a los vocoders Robert Schneider, un hombre que nada más verlo dan ganas de llamarlo cachondo (como mínimo). Elijah Wood también debe ser un cachondo: además de haber protagonizado Ridiculous Thoughts de The Cranberries (que sí, en serio) también dirigió el vídeo de Energy para estas manzanas estereofónicas, además de protagonizar el single, “Dance Floor” y formar parte, en general, del mundo alocado y supradimensional de Schneider (no se pierdan el delirante vídeo “Exploring The Universe” que hay en el Myspace del grupo).

A pesar de esto, The Apples In Stereo, que llevan en el oficio desde principios de los noventa, no han probado aún las mieles del éxito. Lo vuelven a intentar con este “Travellers In Space And Time”, pero mucho nos tememos que se quedarán de nuevo en las puertas del hilo musical de un centro comercial o de una tienda de ropa “juvenil” o en el rabillo del ojo del autor de “ Latido Urbano” (para los que no sean tan freaks, estoy hablando de Tony Aguilar). Y eso que con este trabajo van realmente en serio. Han evolucionado hacia una electrónica con base de rhythm’n’blues de los setenta más los tintineos característicos de Pet Shop Boys o la Electric Light Orchestra, es decir, que avanzan por el camino correcto.

Quizás el disco es demasiado largo (16 cortes), o demasiado disperso (el juego de estilos ya de por sí frondoso se mezcla además con extractos de academicismo musical en “The Code”, extremismos en “C.P.U.” o juegos hipnóticos como el cierre “Time Pilot”). Pero lo sostienen algunos temones que hacen algo más que mover dedos de los pies. Es el caso de unos Franz Ferdinand pixelados en “Dance Floor”, unos Detroit Cobras a medio camino en “Dignified Dignitary”, o los Pet Shop Boys de la etapa “Yes” en “Hey Elevator”. No muchos logran hacer guiños de este calado y salir airosos. O depurar un sonido The Beach Boys en “Wings Away” o incluso de los Beatles en “It’s All Right” y hacer que case con temas más puramente pop rock ( “No Vacation”), de electrónica profunda ( “Floating In Space”) o melodías banales propias de la sintonía de una serie de televisión sobre adolescentes en institutos (la juguetona “Told You Once”).

En efecto, el inicio retro “Dream About The Future” con vocoder de apoyo (usan el vocoder como respiran a lo largo y ancho del disco, y si no, ved el monólogo que se montan en “Strange Solar System”), el intento de hit “Nobody But You” o “No One In The World”, el ejemplo perfecto de lo que debería ser una canción del verano como Dios manda (si viviéramos todos en un mundo ideal donde gente como David Civera fuesen teleoperadores en lugar de cantantes), son los puntales de un disco que es largo y variado como la carta de menú de un cinco tenedores, pero que también es como las películas de aventuras de Spielberg, un peta zetas (o fresquito) cinéfilo que parece que hincha barrigas pero que al final se deshace solo.

Jordi Guinart

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