Trace 2005-2009 Trace 2005-2009

Álbumes

Emptyset EmptysetTrace 2005-2009

7.6 / 10

La primera vez que escuché a Emptyset –el proyecto de electrónica experimental formado por el fundador de Multiverse, James Ginzburg (alias Ginz), y el artista electrónico Paul Purgas– fue con su álbum del año pasado, “Demiurge”, un monstruo empantanado que llevaba la idea de composición electrónica sin beat a sitios que mucha gente probablemente jamás podría imaginar, y que a la vez sirvió como un refrescante cambio en la entumecida falta de sangre que impera en mucha música de baile. Con esto en mente, di por sentado que el proyecto estaba principalmente enfocado hacia ese aspecto, lo que resultó ser todo lo contrario (algo que también podría interpretarse como un acto perezoso por mi parte, al no haber investigado más a fondo).

“Trace 2005-2009” es una colección de cortes antiguos que el dúo de Bristol produjo, has adivinado bien, entre 2005 y 2009, y que se supone que actúa a la vez como una suerte de retrospectiva y una vía para comprender mejor la fundación del proyecto y su trabajo actual. El álbum logra ambas cosas bastante bien a lo largo de ocho producciones profundamente fascinantes que te arrastran hasta su mundo, permitiéndote salir a la superficie a coger aire sólo momentáneamente.

La música de “Trace” es minimalista, despojada a sus elementos esenciales –beats conductores, melodías alucinantes cuidadosamente manufacturadas, bajo caluroso– y compuesta de una manera que parece muy orgánica, casi como si las máquinas tomasen el control, lo que, considerando el interés del dúo por la maquinaría analógica y unos procesos compositivos inusuales, bien podría haber sido el caso. El tema de apertura, “Acuphase”, te arroja hasta las profundidades en su primer minuto con su bajo arrollador, melodías minuciosamente detalladas y un beat rígido, que mantiene el tempo y consigue sonar orgánico.

Al no ser yo un gran fan del techno –estas son las cosas que te pasan cuando te gusta tanto el rap– he aprendido en los últimos cinco o seis años, sin embargo, a saber apreciar sus mejores momentos, especialmente en su vertiente minimalista, y en buena parte gracias a los crossovers dub-techno de artistas como Rhythm and Sound en Alemania y Appleblim y Peverelist en Bristol. La música de Emptyset en “Trace” me recuerda a esta música, aunque con un énfasis menos obvio en el lado dub de las cosas. La música es abierta y atractiva para la gente como yo, que puede sentirse ligeramente recalcitrante en la idea de rechazar el techno. Escuchemos “Seclusion”, que empieza con una línea de bajo pulsante rápidamente casada con un patrón de percusión conductor y una invitación vocal diminuta que pronuncia ‘come on’, casi tan silenciosamente que podría ser un mensaje subliminal –‘vamos’, no tengas miedo a perderte en algo como esto–. Para mí, la cumbre del álbum está en “Episteme”, otro ejercicio de exhibición de la simplicidad mecánica que actúa como perfecta réplica a las típicas quejas de que “la música electrónica no tiene alma”. Si la manera en la que sueltan ese bajo no te hace sentir nada, es probablemente porque estés muerto por dentro.

Con Londres y Berlín actuando cada vez más como focos de las escenas electrónicas europeas, el rol de Bristol está en ser un eje, una incubadora de cepas mutadas de música electrónica y de baile que, quizá, jamás haya sido tan esencial como hasta ahora. Como retrospectiva, “Trace” es una buena manera de familiarizarse con el trabajo de Emptyset y también sirve como oportuno recordatorio de que hay un buen puñado de música que no siempre tenemos la oportunidad de ver o escuchar y que es tan buena, o más, que el hype de turno la que te venden como lo máximo. Y que así continúe por mucho tiempo.

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