Tomorrow’s World Tomorrow’s World

Álbumes

Tomorrow’s World Tomorrow’s WorldTomorrow’s World

7.3 / 10

Como ocurrió hace un par de años con Cat’s Eyes, esa dupla formada por Faris Badwan de The Horrors y la soprano Rachel Zeffira, o más recientemente con Adam Green & Binki Shapiro, hay matrimonios (musicales) que están hechos en el cielo. Es el caso de Jean-Benoît Dunckel y Lou Hayter, el primero, miembro de Air, y la segunda, teclista de New Young Pony Club. Juntos son Tomorrow’s World, un dúo que casi se formó por casualidad cuando el francés la vio actuar con su proyecto solista, The New Sins, y la invitó a París para que grabasen una canción. Pero lo que en teoría debía ser un affaire de una sola noche, terminó fraguando en un álbum completo de título homónimo. La magia, según palabras del propio Dunckel, surgió rápidamente: asegura que “piensa a través de la voz de Lou como una fuente de inspiración y que les encanta profundizar en estados de ánimos más oscuros de manera conjunta”. Esta idea de la unión queda muy clara al escuchar estas once piezas, en las que resulta evidente quién se ha encargado de qué. Ella lleva la voz cantante, se encarga de dotar a los temas de una elegancia y sugerencia sin igual. Él, por su parte, queda relegado a los coros, pero su influencia en la música es notoria. Porque aquí hay ecos de Air, pero también de otras bandas de ayer y de hoy como Chromatics, Stereolab, The Human League o Broadcast (aunque a ellos les guste citar las banda sonoras de Angelo Badalamenti, Factory Floor y ese clásico del house que es “French Kiss” de Lil Louis como influencias). Cuentan que el nombre lo tomaron prestado de un célebre programa de televisión de gadgets que emitió la BBC a partir de los 60s y esto del retrofuturismo casa muy bien con su sonido muy noir, nocturno, sintético y profundamente melancólico.

Tomorrow’s World no se contentan con una sola etiqueta. Su música tiene reminiscencias de los girl-groups de los 60s, pero tal y como hicieron Cat’s Eyes, la saben mezclar hábilmente con elementos de punk, new wave, synth-pop y hasta doo-wop. El single “So Long My Love”, sin ir más lejos, es un buen ejemplo de esta amalgama de sonidos. Pero ya desde la primera canción, “A Heart That Beats For Me” sientan las bases de su estética sonora. Abundan los coquetos pianos de bar, la voz aterciopelada de Hayter, la percusión parca y amortiguada y unas letras que nos hablan del futuro. Su lento desarrollo contrasta con el dinamismo de “Drive”, un número electro mucho más encendido que, como su propio nombre indica, anima a coger tu Ford Mustang y conducir por la ciudad de noche bajo la luz de las farolas. Los elementos musicales, como en “Metropolis”, con ese toque sci-fi que encaja a las mil maravillas con los postulados de Air, tienden hacia el minimalismo, algo que puede recordar a esas primeras canciones de bandas de la nueva ola como Human League o Soft Cell. Aunque los teclados y las cajas de ritmo tienen un gran protagonismo en este disco, la gran estrella de la función es la londinense. Su voz puede sonar a ratos apasionada, dulce, descorazonadora, despreocupada o monótona. Esto hace que vengan a la mente una serie de féminas de lo más dispares: Helen y Mira de Ladytron, Nico o la malograda Trish Keenan. Queda claro que “Tomorrow’s World” no es un mero divertimento y que la pareja ha sabido conectar al instante y sacar lo mejor de cada uno para dar con un álbum estéticamente intachable y musicalmente entretenido.

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