Tomboy Tomboy

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Panda Bear Panda BearTomboy

7.5 / 10

Panda Bear  Tomboy PAW TRACKS

En el libreto que aparecía en el interior del anterior disco en solitario de Panda Bear se incluía una lista de influencias que iban desde el minimal techno alemán hasta el dub jamaicano, una lista que reflejaba muy bien la exuberancia estilística desarrollada en “Person Pitch” (2007), un álbum que ahora vemos como un punto de partida para toda una generación de músicos –en principio los englobados en la etiqueta chillwave, aunque su influencia va bastante más allá– que adoptaron esos métodos de producción de Noah Lennox a partir de capas superpuestas, loops y samples, así como la extensa paleta de colores y emociones que evocaban unos temas que rompían con el formato de canción tradicional para cartografiar territorios sonoros inexplorados. “Person Pitch” sonaba a naturaleza y a ciudad, encajando opuestos con una naturalidad pasmosa y provocando que el disco que editaron aquel mismo año Animal Collective – “Strawberry Jam”– palideciese en comparación. En Merriweather Post Pavillion la banda siguió muchos de los caminos abiertos por Panda Bear, pero la expectación por un nuevo disco en solitario seguía creciendo a medida que se iba haciendo más y más evidente el estatus de “Person Pitch” como uno de los álbumes más importantes e influyentes de los últimos años.

Durante 2010 Panda Bear reactivó el proyecto con una serie de singles en los que fue presentando algunos nuevos temas, serie que culminó hace unas pocas semanas con un remix de Actress. A pesar de las ganas, lo cierto es que estos singles no despertaron el entusiasmo que se esperaba, y quizás por eso Panda Bear decidió reclutar a Sonic Boom para las mezclas finales de “Tomboy”. Puede que la ligera decepción se deba a lo escueto de la propuesta en comparación con “Person Pitch”: voz, guitarra y ritmos son los elementos fundamentales del disco. Por supuesto que hay muchas cosas más, sobre todo tras el paso de Boom por estos temas, pero la mayoría ocurren en el subsuelo de la canción. El resultado persigue la energía del rock, y Panda Bear habla de la energía de Nirvana en este sentido como inspiración, pero por supuesto el suyo es un rock muy peculiar, patente sobre todo en el comienzo del disco, gracias a la presencia de la guitarra, conectada a un Korg para obtener el sonido característico del primer tramo, patente sobre todo en el tema que da título al álbum.

Sin embargo, es la voz de Lennox el elemento más importante. Mezclada en primer plano, no solo suena más Beach Boys que nunca, sino también más espiritual tanto por el tipo de melodías como por la producción, que hace que su voz adquiera una sonoridad estentórea, con el tipo de majestuosidad que la voz humana obtiene al proyectarse en espacios como los de las iglesias. Además, está constantemente presente en el disco, así que entiendo que este elemento pueda resultar algo cargante en algunos tramos.

Esta espiritualidad presente en el modo de usar la voz de Panda Bear y que se puede ver sobre todo en “You Can Count On Me”, “Benfica”, “Drone” o la más intimista “Sheherazade” son el medio a través del cual Panda Bear transmite el carácter confesional de unas letras que hablan sobre superar problemas, dudas, aceptar las heridas provocadas por la vida, la nostalgia y crecer como persona, además del doloroso crecimiento de los propios hijos. Tanto la música como las letras están bien reflejadas en la portada, al igual que ocurría en “Person Pitch”, y de hecho mirando a las portadas se puede entender la diferencia entre los dos discos, ya que “Tomboy” suena más introvertido y estilísticamente monocromático.

Me temo que “Tomboy” está destinado a ser un disco que provoque división de opiniones. Es cierto que no es tan sorprendente como “Person Pitch”, y que hay temas como “Surfer’s Hymn”, “Last Night” o “Afterburner” que suenan continuistas sin alcanzar las cimas del álbum anterior. A pesar de todo, todas las canciones son sólidas, incluso contando con alguna joya como el dub de “Slow Motion”, el romanticismo orientalista de “Sheherazade”, los drones de “Drone” o “Tomboy”, en la que mejor funciona la estética propuesta a partir de su voz, guitarras y ritmos de hip hop.

Retomando la inevitable, en su caso, referencia a los Beach Boys, este disco suena más a final del verano, dejando entrever inquietudes existenciales que afectan al tono general y lo hacen parecer algo más oscuro. Realmente es un buen disco, pero no se tiene la sensación, al escucharlo, de que la música estalla en mil posibilidades como con el anterior.

Iván Conte

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