Tokinouta Tokinouta

Álbumes

Tenniscoats TenniscoatsTokinouta

8 / 10

Tenni Scoats

MAJIKICK

“Tokinouta”, que a quien no conozca a Tenniscoats le parecerá un disco surgido de la nada más absoluta, despide una luz especial. Su íntima belleza te obliga a aislarte de todo lo que suena alrededor, a tomarte unos días de vacaciones musicales sólo junto a sus autores. Ellos son la pareja artística y sentimental formada por Saya y Takashi Ueno, un dúo prácticamente desconocido por estos lares que, poco a poco y en voz baja, se está construyendo a su alrededor un culto tan grande como el profesado a algunos de sus colaboradores: de Jad Fair a Bill Wells pasando por The Pastels. De manera parecida a las carreras de aquellos, en la de Tenniscoats encontramos trazas de una entrega vocacional, de mucho trabajo, de rastros que nos confirman que estamos ante una banda que se toma la música con una seriedad sólo comparable a su hiperactividad. Con “Tokinouta”, su trabajo oficial más relevante y uno de los pequeños grandes discos de 2011, parece que por fin ha llegado el momento de hablar de ellos en primera persona.

Grabado en directo frente a un público reducido, con apenas una guitarra y una melódica por compañía, “Canción del Tiempo” es su trabajo más sombrío y maduro, y de alguna forma el que pone de manifiesto la pérdida de la inocencia –¡ese concepto!– en el universo Tenniscoats. Sus 65 minutos, todo introspección y candor acústico, son como un místico refugio en el que no existe misterio ninguno más allá de hacer de la ternura, la honestidad y la claridad de pensamiento sus mejores armas. Las canciones lo dicen todo con el mayor de los amores, sin filtros, cargadas de frágiles detalles que les otorgan un conmovedor poder emocional. Algunas, como “Svs” y “Ento”, aparecen por duplicado en dos versiones similares, dando a entender que lo que ha primado a la hora de seleccionar el repertorio final no ha sido el hecho de quedarse con el mejor corte, sino de demostrar que su música está viva, que respira y cambia según lo necesite y pida el momento.

Cariñoso, grisáceo e infantil, “Tokinouta” es un álbum que pide vivir aislado de los demás. No sólo su origen oriental y lejano hace difícil encuadrarlo en la habitual marea de novedades discográficas, sino que su espíritu tímidamente seguro parece reclamar un espacio único para sí mismo. Aún así, al intentar compararlo con otros sonidos, alguien ha apuntado referencias como el folk triste e inocente de Vashti Bunyan, la lasitud de las guitarras de Astrud Gilberto o los mecanismos sonoros de Pascal Comelade (Tenniscoats también manipulan sus canciones como si se tratara de juguetes). Y la verdad es que, aunque, como decía, desearía conservar este álbum en un lugar apartado de todo lo demás, no puedo encontrar mejores fronteras para tratar de delimitar el lugar donde se pierden las sonrisas de “Amepara”, las muecas de “Ento” o las lágrimas de “Tamashi”; el mágico sitio al que van a parar todos y cada uno de los gestos de este cálido compendio de seres y estares.

Cristian Rodríguez

Tenniscoats - Ento (??)

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar