Today Bread, Tomorrow Secrets Today Bread, Tomorrow Secrets

Álbumes

Moon Wiring Club Moon Wiring ClubToday Bread, Tomorrow Secrets

7.6 / 10

Fiel a su cita desde 2007, y a razón de un álbum por año –con la excepción de 2011, donde nos brindó un volumen extra en forma de “Somewhere a Fox Is Getting Married” con motivo de la boda del príncipe de Gales con su ahora esposa, conocida de soltera como Kate Middleton–, Ian Hodgson ha vuelto a distorsionar el calendario anual de lanzamientos con su nunca anunciado, pero siempre materializado, disco de diciembre. Lo hace siempre lo suficientemente tarde como para no entrar en (apenas) ninguna lista del año, con una premeditación masoquista que merece aplauso, aunque esta temporada lo cierto es que “Today Bread, Tomorrow Secrets” tampoco da para ningún apresurado cambio de última hora. No porque su nuevo título –que en realidad son dos– fracase, porque Moon Wiring Club no fracasa nunca, sino porque su universo personal, entre Lewis Carroll y los ingenieros de sonido del BBC Radiophonic Workshop, ya cuenta con tanto material que la capacidad de sorprender ha quedado, en su caso, prácticamente apagada. En su cuenta ya amasa seis álbumes ‘regulares’, uno ‘especial’ –el de la boda–, una rareza en CDr y dos versiones alternativas de los dos últimos: si en “Clutch It Like A Gonk” (2011) el CD se completaba con un mini de 3” con varios temas extra, este “Today Bread, Tomorrow Secrets” se divide en dos versiones, pues las ediciones en CD y vinilo contienen música completamente distinta (aunque algunos títulos idénticos; sólo para despistar).

El vinilo no incluye beats. Es un ectoplasma ambiental de gran densidad y textura granulada que Moon Wiring Club presenta como el ‘after-show’ de la primera edición digital, que tampoco es que sea una fiesta, pero va deslizando de manera muy subrepticia y sutil esas percusiones difuminadas, de pitch variable ( “The Wombwood Pattern”), que suenan a Boards of Canada atrapados en la dimensión desconocida o al otro lado de la televisión en “Poltergeist”. Por lo demás, todo lo que define y comprende la estética de Moon Wiring Club reaparece de manera condensada y no exenta de humor en las 22 piezas de la obra madre, otra excelente demostración de la riqueza de matices y paletas sonoras que admite la escuela retrofuturista alrededor de nombres como Broadcast, The Focus Group o Pye Corner Audio, y en la que Hodgson permanece como un actor primordial, incapaz de variar su posición ni un solo milímetro para dejar fluir atmósferas de película de suspense (inglesa y de los 70) confluyentes en lo macabro, al estilo de “Don’t Look Now” o “The Wicker Man” –ahí están los interludios flotantes y tensos de “Circling The Stage” o “Dusky Eavesdropper”–, más una imaginería que, en lo gráfico, hace colisionar a Trevor Brown con la Inglaterra eduardiana, y en lo conceptual la hora del té con un cuento de fantasmas de Vernon Lee o Henry James, así como el paganismo pop con la síntesis modular primitiva.

Posiblemente, “Today Bread, Tomorrow Secret” sea el título más ‘animado’ de todo el catálogo de Hodgson. Hay diferentes tramos que podrían pasar como música de club si ese club estuviera abierto, a modo de after-hours, en la consulta de una espiritista con bola de cristal y/o Tarot de Marsella o en la casa del guardián del cementerio – “Body Switcher”, “Enchanting Deportment”–, y eso ayuda a que el discurrir de los temas se haga amable, con menos aire enrarecido, y estrechando esa relación antes apuntada con los temas de textura más sepia y difusa de Boards of Canada. Pero eso no le convierte en una fiesta, si acaso una fiesta decadente, con código de etiqueta y vestidos raídos, apolillados, como un extravagante re-enacting post-Victoriano con la banda sonora escrita por Barry 7 (¿por dónde andará, a todo esto?). Por resumirlo en una línea: siempre lo mismo, pero siempre bien, siempre exquisito, demodé y atemporal.

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