Through The Green Through The Green

Álbumes

Tiger & Woods Tiger & WoodsThrough The Green

7.9 / 10

Tiger & Woods  Through The Green RUNNING BACK

Hay veces en las que tienes la falsa impresión de estar escuchando un disco grabado, pensado, masticado y mezclado sólo para tus oídos. Como si el sello y el grupo se hubieran gastado un dineral en el estudio sólo para complacerte. Es lo que he sentido en mis empastes cuando he escuchado el opener “Dr. Burner”: ritmo funky, groove elevado a la máxima potencia, bajos perineales, pulsión veraniega, elegancia disco… Todas las piezas están dispuesta con gran sabiduría: son siete minutos que te pueden sacar del pozo y hacerte olvidar de cuajo el bigote de tu mujer, la mierda de trabajo que tienes o que Paquirrín folla más que tú. Música de baile fundida en negro para clubs con piscina, sin mayores pretensiones que recoger un legado musical y pulirlo hasta convertir el carbón en diamante. Así es “Through The Green”: una suite de buenas vibraciones y good feeling que haría salir a Walt Disney de su limbo criogénico.

Los paralelismos de Tiger & Woods con Daft Punk son inevitables. Apenas se sabe nada de sus dos componentes, de hecho lo único que hemos encontrado en los archivos del KGB son los nombres Larry Tiger y David Woods (¿ Larry David? Me temo que nos la han dado con queso), un puñado de white labels de culto para Editainment reunidos, por cierto, en este LP, y una nacionalidad poco acotada: son europeos, y por ahí se atreven a decir que son daneses. Desde esta enigmática bruma, los tipos activan una ruidosa máquina del tiempo que da bandazos y salta de la década de los 90 al siglo XXI sin que nuestra mente perciba la distorsión. Es alucinante la facilidad con la que combinan elementos por todos conocidos y le sacan brillo a una fórmula aparentemente fácil que muy pocos manipulan con tanto desparpajo sin quemarse las cejas.

Funk, house, electro y música disco caen sobre ti como una ducha de champagne. El dúo reactiva la herencia francesa de finales de los 90, pero le da un toque definitivamente más sofisticado y sensual a la silueta. Lo suyo son rompepistas elegantes, con toques glam, pero sin medias tintas. Resulta imposible resistirse a las guitarras a lo Prince y a esas cuerdas tan Studio 54 de “Time”. O a la exhumación del cadáver de Michael Jackson a golpe de slap, sintetizadores hipnóticos y house ibicenco de “El Dickital”. O a la depuración extrema del sonido disco neyorquino de “Curb My Heart” –¿me lo parece o estos tíos son fans de “Curb Your Enthusiasm”?–.

Claro que suena 90s, esa es la intención, lo que pasa es que aquí el revival es de costurería finísima; Tiger & Woods saben elegir y disponer los samples para que la máquina esté siempre engrasada con laca de la buena. De ahí que no haya rellenos, que todos los cortes sean bombas de racimo para el dancefloor. Ni un momento slow, ni un insert paisajístico, ni un parche de nicotina para rebajar la dosis. Pues se agradece. Y es que todo el álbum es un hit en sí mismo, el mejor pastel de funky beats para este verano. Con tracks tan redondos como “Love In Cambodgia” las apuestas están claras. Boogie or die: más fácil no pueden ponértelo.

Óscar Broc

“Love In Cambodgia”

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