Threnody For The Victims Of Hiroshima / Popcorn Superhet Reveiver / Polymorphia / 48 Responses To Polymorphia Threnody For The Victims Of Hiroshima / Popcorn Superhet Reveiver / Polymorphia / 48 Responses To Polymorphia

Álbumes

Krysztof Penderecki / Jonny Greenwood Krysztof Penderecki / Jonny GreenwoodThrenody For The Victims Of Hiroshima / Popcorn Superhet Reveiver / Polymorphia / 48 Responses To Polymorphia

6.9 / 10

“I wanna be Jim Morrison” [ “Quiero ser Jim Morrison”], cantaba Thom Yorke en “Anyone Can Play Guitar”. Lo que ocurre es que este single antiguo, y además bastante aburrido, no nos daba ninguna indicación sobre lo que aspiraba a ser su compañero de banda Jonny Greenwood, que en realidad albergaba el deseo de algún día ser el compositor vanguardista Krzysztof Penderecki. Pese a que se le conoce la gran influencia del maestro polaco en varias sus propias excursiones hacia la música clásica –tanto como compositor residente de la BBC como en su faceta de escritor de bandas sonoras por encargo–, el guitarrista de Radiohead se ha destapado por fin como “un fan incondicional” tras haber podido tocar junto a Penderecki en un concierto en Wroclaw, el pasado mes de septiembre.

El éxito de aquel concierto dio como resultado las grabaciones recopiladas en este disco, en el que la Aukso Orchestra interpreta “Threnody For The Victims Of Hiroshima” y “Polymorphia”, de Penderecki, junto a “Popcorn Superhet Receiver” de Greenwood (algunos fragmentos de esta pieza ya aparecieron en la celebrada banda sonora de “Pozos De Ambición”), así como nuevo material compuesto en respuesta a “Polymorphia”.

“Threnody...” comienza con un chillido de cuerdas discordantes, desgarrador, que marca el tono de una pieza que suena tan angustiosa como ingeniosa. Penderecki no le puso título a la partitura hasta que no la pudo escuchar interpretada en vivo –se entiende que Hiroshima ha sido uno de los pocos eventos en la historia moderna lo suficientemente horrible como para justificar un lamento como este–. Aquí, Penderecki muestra su innovadora manera de manejar una orquesta y ordena a los músicos puntear y manipular distintas partes de los instrumentos para crear un rumor que asemeja el de miles de personas confundidas tropezándose unas con otras. Incluso en sus momentos más silenciosos es imposible desprenderse de ese zumbido lejano, de ese pavor.

“Popcorn Superhet Receiver”, de Greenwood, crea una atmósfera igual de inquieta, plena de desazón, en la que se sirve de varios crescendos en los que retuerce el tono pero que acaba deviniendo en algo que comunica la tristeza de un solo corazón en lugar del terror de muchos. Dividida en distintas secciones, “Part 2B” sobresale gracias a una base rítmica pesada que golpea con insistencia. Puede que algunos reconozcan en ella la sección que Greenwood y Thom Yorke samplearon para su reciente colaboración con MF DOOM, y por un segundo las cosas parecen casi… funk.

“Polymorphia”, de Penderecki, rápidamente pone fin a esa dinámica. El compositor escribió esta composición después de anotar las respuestas que emitían las ondas cerebrales de diferentes pacientes psiquiátricos mientras escuchaban su “Threnody…”, y sorprendentemente los resultados son poco menos que joviales. Comienza con unos drones de bajo cargados de miedo, y con ello Penderecki demuestra su ingenio al lograr que la orquesta cree un sonido que suena muy parecido al ladrido conjunto de una jauría de perros. El tono y el timbre varían con frecuencia, a ratos dominados por puñaladas arrítmicas, en otros por insidiosos ruidos de vibración. Termina de manera sencilla con una sola cuerda en Do mayor que contrasta frontalmente con el caos atonal que le había precedido. La repentina sacudida armónica suena aún más chocante que los momentos más duros de sus fragmentos disonantes.

Según se cuenta, Penderecki compuso primero el final de la pieza y luego escribió el resto yendo de la conclusión hasta el inicio. “48 Responses To Polymorphia”, de Greenwood, utiliza la cuerda como punto de partida para diversas excursiones temáticas (de hecho, nueve en lugar de 48), lo que resulta en una especie de campo de batalla armónico para que se muevan los dos frentes de su paleta tonal. Las frases animadas de violín en “Overtones” cuentan como los momentos más amables del álbum, y hay un momento de “Overhang” en el que aparece incluso una melodía, pero aún así nunca se despega de los drones de tono alto y la fricción de notas incómodas; “Baton Sparks” incluso imita la pirotecnia orquestal con la influencia inconfundible de Penderecki.

Con un poco de suerte, Greenwood explorará más a fondo esta influencia en un futuro no muy lejano. Y aunque estas nuevas piezas no están a la altura de, pongamos, la majestuosa banda sonora de “Bodysong”, la posibilidad de que integre algunos de los trucos de Penderecki en su arsenal de recursos expresivos resulta excitante. Incluso ha insinuado que su banda podría llegar a adoptar un enfoque más clásico, tras haber admitido que tiene “muchas ganar de crear material para Radiohead a partir de la escritura en partitura”.

Para Penderecki, esta colaboración permitirá que su obra llegue a un público nuevo, aunque a muchos de los fans más intermitentes de Radiohead seguro que les faltará estómago para digerir un ataque tan implacable contra las convenciones armónicas. El premio de Greenwood, mientras tanto, es la satisfacción de verse ante Penderecki como un igual, y no sólo como un fan incondicional.

48 Responses To Polymorphia: Pacay Tree

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