Thora Vukk Thora Vukk

Álbumes

Robag Wruhme Robag WruhmeThora Vukk

8.6 / 10

Robag Wruhme  Thora Vukk PAMPA RECORDS

Durante mucho tiempo le acompañó a Gabor Schabliztiki mala fama de bebedor y de no saber comportarse en los sitios. Muchas de las sesiones que pinchó con Sören Bodner cuando aún, juntos, eran Wighnomy Brothers, acabaron con los dos revolcándose por el suelo, ciegos perdidos, imitando a un perro en el acto de orinar y demás barrabasadas que muchos clubbers, como debe ser, jalearon porque el contexto, puro despiporre de un sábado noche con demasiada cerveza en el cuerpo, así lo permitía. Pero debajo de ese canalla había un productor al que se le aguaban los ojos ante la visión de la aurora y que, a la mínima que podía, inyectaba melancolía y sensibilidad en un techno que nunca se ajustó del todo a los cánones del minimal alemán. Wighnomy Brothers no eran ni de Hamburgo –la rama lacrimógena–, ni de Colonia –metronómicos, algo pop– ni de la capital Berlín; eran de Jena, ese rincón perdido en el este, y el aislamiento de muchos años había inspirado pautas de creación que tarde o temprano tenían que aflorar. Llegó un momento en que Gabor / Robag Wruhme se deshizo de la piel techno –el bombo pisando el acelerador, la inclusión de efectos ravers para armar bronca– y mudó, como un gato, a un estilo más delicado en el que sobresalían patrones rítmicos electro, alguna melodía, notas de piano, calidez, espacio y alma. Luego se deshizo la hermandad WB tras siete años de colaboración –consumada en el mix “Metawuffmischfelge” (Freude Am Tanzen, 2008); prodigioso–, y Robag se quedó solo.

Desconocemos qué ha sido de su vida en estos tres años. Aparentemente, ha sido feliz en Jena, aislado del circuito techno, renunciando a un estatus de star que, en cualquier caso, sólo ha disfrutado en el underground y muy de pasada. Es fácil imaginárselo en un sótano, abrigado contra el frío, haciendo música a su manera sin interesarle si algún día alguien la querría escuchar o editar. Desde el fin de WG, apenas ha sacado remixes y un disco de sesión en Kompakt, “Wuppdeckmischmampflow” (2011), que se instalaba en un fascinante cubismo deep. En este impasse, acudió a él DJ Koze, con el sello Pampa recién fundado, y le animó a producir: primero fue un maxi y ahora un álbum que nace a partir de dos ideas, la grabación de sonidos de campo –en su casa y en el bosque– y un órgano Rhodes. Los beats que acaban dando forma a la arquitectura final del disco parecen, por esa razón, como un elemento incidental, una piel gruesa para proteger la belleza oculta entre esos crujidos que remiten a la naturaleza y el hogar. Hay desde pasos sobre la madera a platos en un fregadero, lejanas emisiones de insectos y el viento; también hay notas frágiles de teclado por el que circula el aire y que dan la medida del mejor techno abstracto alemán, el que va de Isolée –el de los primeros años– a DJ Koze pasando por Pantha Du Prince.

A su manera, Robag Wruhme ha conseguido resumir toda esa escuela frágil en un “Thora Vukk” que, pese a algunas flaquezas –básicamente, esos momentos en los que se nota más el pasado que el futuro, sea el caso de “Bommsen Böff”, que recuerda mucho a la escuela Playhouse–, surge de la primera escucha como un artefacto sensible y misterioso y que, en posteriores reproducciones, emite una belleza oculta entre suaves pliegues de sonido. Esa cualidad etérea es la que emana de las cinco piezas breves –interludios que él llama “Brücke”, o sea, puentes–, de instantes ambientales tensos o relajados, que dividen las partes más club-oriented, entre las que destacan la apertura “Wupp Dek” y “Prognosen Bomm” –el final de todo, “Ende”, es como un “Brücke” extendido, cinco minutos de temblor con su voz, un piano y un house de domingo por la mañana–. Pero los pasajes con beat son igualmente líquidos a la manera de Villalobos o Bruno Pronsato –con un ligerísimo swing jazz– con una melancolía otoñal propia de Lawrence por encima. Y todo eso sin dejar nunca de ser Robag Wruhme, un trozo de pan que quiere que le dejen solo para ver amanecer en paz entre árboles y montañas. O eso es lo que parece interpretarse de este álbum extraordinario, trémulo, llamado a ser el equivalente en 2011 a hitos como “Black Noise” (Pantha Du Prince), “Kosi Comes Around” (DJ Koze) y “The Absence Of Blight” (Lawrence).

Javier Blánquez

Robag Wruhme - Wupp Dek

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